LONDRES, Inglaterra, mar. 29, 2004.- Irlanda se convirtió en el primer país del mundo que prohíbe fumar en lugares públicos cerrados, una medida recibida con entusiasmo por los opositores al tabaco y con temor en la actividad turística. La ley que entró en vigor a la media noche del domingo fue aprobada por el gobierno de Dublín en desde marzo de 2003 e incluye oficinas, públicas, bares, restaurantes, hospitales, universidades y medios de transporte, informaron reportes de prensa.
La medida es supervisada por 41 inspectores, quienes son apoyados por 350 funcionarios del medio ambiente y una línea telefónica para reportar a los fumadores, que sólo podrán gozar del tabaco en cuartos de hotel, prisiones y hospitales psiquiátricos.
A quienes violen la disposición se les multaran hasta por tres mil 600 dólares, advirtió el ministro de Salud irlandés, Micheal Martin, impulsor de la medida y quien aseguró tener apoyo del 70 por ciento de la población.
En el año de gracia entre el anuncio y la entrada en vigor de la disposición muchas personas se acercaban al funcionario para apoyar su decisión, él mismo y reiteró que habrá beneficios a largo plazo.
En este país alrededor del 25 por ciento de la población, que suma casi cuatro millones de personas es fumadora, y de acuerdo a datos oficiales, unos siete mil fallecen cada año por enfermedades relacionadas con ese hábito.
También mostró comprensión por la ansiedad expresada por los dueños de negocios que tendrán que pedir a sus clientes que no fumen, sin embargo confía en que esta ley no tendrá un impacto negativo en el turismo ni en las ventas.
Por su parte el primer ministro irlandés, Bertie Ahern, afirmó que una encuesta realizada hace dos semanas mostró que tres de cada cuatro personas que visitan un bar son no fumadores, y que el 60 por ciento seguirá asistiendo aún con la ley.
Dijo que las nuevas generaciones se mostrarán agradecidas, y recordó que al estar en un cuarto con fumadores, una persona se ve expuesta a 50 sustancias que se sabe causan cáncer o incrementan la presión sanguínea.
En contraste, los detractores afirman que se alejarán los turistas, incluyendo a los entusiastas pescadores que acostumbran visitar Irlanda.
En ese marco Ivor Callely, ministro subalterno de Salud, admitió que la norma será difícil de implementar pues se requiere un "cambio cultural".
La prensa irlandesa y británica dedicó este lunes grandes espacios a dar cuenta de la prohibición y de las formas que ya se están diseñando para evadirla pero sin violarla.
Describió como cientos de restaurantes están extendiendo sus áreas más allá de sus puertas, y uno de los tradicionales bares irlandeses quitó una parte de su techo.
En junio próximo Noruega adoptará medidas similares, mientras que Suecia tiene programado adoptar la prohibición de fumar en restaurantes y bares para 2005.