LONDRES, Inglaterra, abr. 2, 2004.- El nuevo presidente de la BBC, Michael Grade, se comprometió este viernes a velar por la independencia política y económica de la cadena pública británica porque, sin esa cualidad, "no tiene razón de ser". Grade, de 61 años, compareció ante la prensa para exponer sus objetivos para la corporación, después de que, por la mañana, el Gobierno de Tony Blair confirmara su nombramiento.
En un discurso apasionado que fue recibido con aplausos, el nuevo presidente, que asumirá el cargo el próximo 17 de mayo, defendió el actual sistema de financiación a través de licencias de televisión, que garantiza su autonomía económica al no depender del presupuesto gubernamental.
"La misión de la BBC no es otra que servir a la audiencia que contribuye con su licencia a lo largo y ancho del Reino Unido", afirmó Grade, que destacó que la cadena debe seguir siendo un orgullo nacional.
El nuevo presidente ocupa la vacante que dejó Gavyn Davies, quien dimitió el pasado enero a causa de las conclusiones del juez Brian Hutton sobre el 'caso Kelly', que exoneró al Gobierno y, en cambio, culpó a la BBC de haber emitido una noticia "infundada" sobre Irak.
Grade reemplazará al actual presidente en funciones, Richard Ryder, y tendrá la tarea de designar, junto con la junta de gobernadores, al nuevo director general, puesto que debe cubrirse por la dimisión de Greg Dyke, también por el informe Hutton.
El experto del Ministerio de Defensa, David Kelly, fue la fuente de una noticia que la cadena pública emitió el pasado mayo en la que se acusaba al Gobierno de haber inflado datos sobre las armas de Saddam Hussein para justificar la guerra.
Después de que el Ministerio confirmara su nombre a la prensa, Kelly fue hallado muerto, el 18 de julio de 2003, en una arboleda cercana a su casa en Oxfordshire, en el sur de Inglaterra.
Grade no quiso profundizar este viernes en las críticas del informe Hutton, pero señaló que la BBC "ya se ha disculpado lo suficiente".
Dijo que "hay que aprender las lecciones", pero también "mirar hacia adelante". "El periodo de angustia en la BBC ha terminado.
Podemos dejarlo atrás", añadió. El nuevo presidente, que había sido directivo del popular Canal 4 de la televisión británica, explicó que quiere cambiar el sistema de gobierno de la cadena, de modo que haya "una mayor separación" entre la ejecutiva y la junta de gobernadores.
En cuanto a contenidos, subrayó que "la independencia editorial de la BBC es fundamental para mantener el apoyo de los espectadores y radio oyentes" y, sin esa independencia, "la BBC no tiene razón de ser".
Además, defendió el derecho de la BBC a competir por los índices de audiencia, pero aclaró que la cadena debe aspirar a mucho más que eso, y debe promover programas de producción propia de calidad y no copiar.
En su comparecencia ante la prensa, que fue seguida por cientos de trabajadores, Grade aseguró que no tiene intereses políticos y que nunca ha hecho donaciones a partidos.
Añadió que dimitirá de los cargos que ahora ostenta, entre ellos la presidencia de Camelot, operador de la lotería británica, aunque mantendrá la presidencia honorífica de Pinewood- Shepperton Limited, empresa dueña de los estudios de cine Pinewood.
La selección del nuevo presidente de la British Broadcasting Corporation se hizo a partir de un anuncio que apareció el pasado febrero en tres periódicos británicos, que especificaba el perfil requerido y las condiciones del puesto, remunerado con un sueldo anual bruto de 81.320 libras (unos 114.000 euros).
Las entrevistas las hizo la semana pasada un panel independiente que hizo la recomendación a la ministra británica de Cultura, Tessa Jowell, quien este viernes confirmó el nombramiento de Grade.
Otro nombre que también sonaba para el cargo era el del veterano presentador de la BBC, David Dimbledy, cuyo padre, Richard, fue un admirado periodista de la cadena.
Grade tiene más de tres décadas de experiencia en el mundo de los medios de comunicación y es considerado una figura carismática.
Algunos comentaristas de la prensa sensacionalista británica lo llegaron a calificar de "jefe de pornografía" en el Canal 4, por el tipo de programación que introdujo.
Hijo de un agente teatral, Grade empezó su carrera en 1960 como periodista del tabloide "Daily Mirror", en el que fue columnista de deportes en 1964.
Dos años después, dejó el periodismo impreso para trabajar como agente teatral, pero en 1973 pasó a trabajar en la programación del circuito de televisión regional London Weekend Television.
Sus vínculos con la BBC se remontan a principios de los años ochenta, cuando fue director de programas de BBC1.
En 1988 fue director ejecutivo del Canal 4, para el que trabajó durante ocho años, considerados los más prósperos de la cadena por el alto nivel de audiencia.
Después ocupó los puestos de presidente de Pinewood-Shepperton Limited y de Camelot.
Al frente de la BBC, su labor no será fácil, ya que, como decía el anuncio del Gobierno, deberá dirigir la cadena "durante uno de los períodos más difíciles" de su historia.