BAGDAD, Irak, abr. 5, 2004.- La violencia desatada tras las protestas por la detención de un dirigente radical chiíta prosiguió este lunes en todo Irak, con las tropas estadounidenses combatiendo en dos frentes: la población de Shuala, al norte de Bagdad, y la conflictiva ciudad de Faluja, donde han lanzado el operativo más agresivo de la posguerra. La oleada de sangre, que se ha cobrado ya la vida de más de 60 iraquíes y más de una docena de soldados de la Coalición, ha coincidido con la llegada al país del enviado especial de la ONU, Lahdar Brahimi, quien hoy comenzó una misión destinada a preparar el traspaso de poder.
El detonante de la violencia fue la detención el pasado sábado del clérigo chiíta, Mustafa Yaqub, representante en la sureña ciudad de Nayaf del clérigo radical Muqtada al-Sadr.
A primera hora de la mañana de este lunes helicópteros estadounidenses artillados clase "Apache" acudieron en ayuda de una patrulla que se vio sorprendida por insurgentes en la localidad de Shuala, de mayoría chiíta.
La patrulla dio aviso de su situación cuando perdió un vehículo, incendiado por milicianos chiítas, e instantes después llegaron los helicópteros que dispararon sobre la población, según el relato de los testigos a EFE.
"Los enfrentamientos empezaron a las ocho de la mañana", explicó uno de los jóvenes que cortaba el paso de vehículos en la calle principal, donde varias horas después aún resonaban los disparos.
Añadió que "los milicianos estaban concentrados en la oficina central del mártir Sadr y uno de los coches de la patrulla militar ha tenido una avería, entonces les han empezado a atacar y lo han quemado".
Se conoce como "el mártir Sadr" a Sadiq al-Sadr, asesinado en 1999 por orden de Saddam Hussein y que era el padre del clérigo radical chiíta Muqtada al-Sadr.
AGITACIÓN
El clérigo agitó el domingo a la población con un llamamiento a la huelga y a la desobediencia en todo el país en protesta por la detención de su colaborador en Nayaf, Yaqub.
Mártires son también considerados ahora aquellos que mueren en combate contra las tropas de ocupación. Y en el vecino hospital Al Hakim, un médico asegura que "hay un mártir en el depósito de cadáveres y entre 18 y 20 heridos en urgencias".
Otras fuentes hablan de dos, pero es imposible comprobarlo, porque los periodistas no son bienvenidos en el centro médico, donde los ánimos están muy exaltados y jóvenes armados con Kalashnikovs dan órdenes a las ambulancias y al personal sanitario.
Estos jóvenes milicianos también se han hecho fuertes en la comisaría de la ciudad, que habían asaltado.
Después llegaron los soldados norteamericanos, que esta mañana a las ocho recuperaron la comisaría, de la que habían desaparecido documentos, armas y coches, y los siete prisioneros que había.
El asalto a edificios oficiales se ha extendido también a otras ciudades iraquíes, como ocurrió esta misma mañana en Basora, capital del sur iraquí.
La revuelta chiíta coincide con la operación militar más dura lanzada por las tropas de ocupación contra la ciudad rebelde de Faluja, en el "triángulo suní".
Los soldados estadounidenses han cerrado la ciudad esta mañana y han impuesto un "toque de queda", para buscar "casa por casa" a los responsables del brutal asesinato de cuatro guardaespaldas norteamericanos el pasado miércoles.
La medida ha interrumpido, incluso, la comunicación por carretera entre Bagdad y la frontera jordana.
En este ambiente hostil, el enviado especial de la ONU, Brahimi, inició hoy una nueva jornada de trabajo en Irak, dos meses después de que informara de forma negativa sobre la posibilidad de celebrar elecciones antes del traspaso de poder.
Brahimi y su equipo asesorará a los iraquíes sobre la formación de un Gobierno transitorio cuando el traspaso tenga lugar el próximo 30 de junio.
Este equipo, precedido por un comité técnico llegado al país hace una semana, se encuentra en Irak a petición del Consejo de Gobierno iraquí (CG).
El comité está asimismo apoyado por el Consejo de Seguridad de la ONU que solicitó en un comunicado la participación y ayuda de todos los partidos iraquíes.