QUITO, Ecuador, abr. 6, 2004.- Unas reclusas de una cárcel de la capital retuvieron este martes a periodistas de dos canales de televisión, mientras que en Guayaquil otras detenidas ataron a un par de policías a sendos maderos. Las acciones se producen como parte de una radicalización de protestas carcelarias, en las que las reclusas exigen rebajas de penas, reformas a los códigos de procedimiento penal, y mejores condiciones en los centros penitenciarios.
En Quito, las prisioneras impidieron la salida de los reporteros del canal 4 y canal 10 de televisión. Los periodistas habían ingresado al penal para cubrir las protestas.
Junto a ellos, otras 130 personas, entre visitantes y familiares, permanecen dentro de la cárcel desde el domingo, algunas apoyando la protesta, otras contra su voluntad.
Las reclusas dijeron que permitirán la salida de toda la gente retenida cuando el Congreso tramite las leyes necesarias para atender sus demandas.
Efectivos policiales vigilaban el perímetro del edificio donde las internas a gritos expresaban sus quejas. En el interior no había efectivos.
Las protestas suman dos semanas, protagonizadas por guardias y personal administrativo penitenciario del país, que demandan mejoras salariales.
Un grupo de diputados ingresó a la prisión tratando de liberar, sin éxito, a los detenidos, incluso los periodistas, luego de lo cual salieron.
En dos prisiones de hombres de la ciudad también se mantienen detenidas por lo menos otras 150 personas que acudieron el domingo a visitar a sus familiares y amigos.
Los internos se quejan del hacinamiento en los edificios, exigiendo también facilidades para acortar legalmente sus sentencias.
En Guayaquil, 270 kilómetros al suroeste de Quito, en el penal de mujeres, dos policías fueron capturados por las internas y luego atados, cada uno a un madero, en el patio de tierra de la prisión.
Una detenida abrió ante las cámaras de televisión la llave de salida de un cilindro de gas de uso doméstico ante uno de los policías, asegurando que haría estallar el artefacto si la policía ingresaba al vetusto edificio.
Las reclusas golpeaban con maderos las puertas de metal de la prisión, y quemaban papel y basura en el patio. La policía montaba guardia afuera del centro de reclusión.
Los trabajadores en huelga han impedido la salida de quienes debían recuperar su libertad, y negado el ingreso de nuevos presos, lo que ha provocado el amontonamiento de detenidos en las improvisadas prisiones de los cuarteles policiales.
La televisión mostró a más de 100 arrestados en los últimos días en una celda para 40 personas, en un edificio policial de Quito.
El gobierno, hasta el momento, ha preferido mantenerse alejado del conflicto.