NUEVA YORK, Estados Unidos, abr. 6, 2004. Pese a una escalada en la violencia en Irak, el enviado especial de la ONU, Lakhdar Brahimi, se reunió con políticos, grupos de mujeres y activistas de derechos humanos allí este martes, en su nuevo esfuerzo para ayudar al país a decidir sobre un gobierno interino que asuma el poder el 30 de junio. Un portavoz de la ONU, Stephane Dujarric, dijo que pese a que los problemas de seguridad siguen siendo una importante preocupación, Brahimi ha mantenido un apretado calendario desde su regreso a Irak el domingo en respuesta a un pedido para que ayude a organizar la transición política y las elecciones en el país.
La ONU teme la escalada de violencia puesto que trae a la memoria los dos atentados con bombas contra la sede de la institución en Bagdad. El primero, el 19 de agosto, mató a 22 personas, incluyendo al principal enviado de las Naciones Unidas, Sergio Vieira de Mello.
El lunes, Brahimi se reunió con el Consejo Gobernante Iraquí y este martes conversó separadamente con dos de sus miembros, el curdo suní Mahmoud Othman y Samir Shakir Mahmud, un suní miembro de la tribu Al-Sumaydah.
Más adelante, mantuvo sesiones separadas con representantes de organizaciones no gubernamentales de mujeres y derechos humanos, y se iba a reunir la noche de este martes con académicos iraquíes, dijo Dujarric.
Un funcionario estadounidense en Washington, hablando a condición de anonimato, dijo que todos los funcionarios estadounidenses en Irak, incluyendo aquellos que trabajan para la Autoridad Provisional de la Coalición, tienen instrucciones de mantenerse dentro de los complejos desde el lunes, a causa de temores por su seguridad.
La coalición está suministrando seguridad a Brahimi y su equipo, y funcionarios de la ONU en Nueva York dijeron que no saben dónde se estaban realizando las reuniones.
Cuando el secretario general de la ONU, Kofi Annan, decidió el 19 de marzo enviar a un equipo de la ONU de regreso a Irak, dijo que "obviamente, los problemas de seguridad son aún una limitante" y subrayó que las ONU dependía de la coalición y el consejo gobernante para la seguridad del equipo de Brahimi.
Tras el segundo atentando, Annan ordenó la salida de todo el personal de la ONU en octubre, y nadie había regresado a causa de la persistencia de la violencia.
Las actividades de la ONU son coordinadas ahora desde Chipre y Jordania, y el personal de la ONU realiza visitas esporádicas a Irak.