KIGALI, Ruanda, abr. 7, 2004.- Ruanda inició los ceremoniales para conmemorar diez años del genocidio con la inauguración de un Memorial Nacional, en presencia de jefes de Estado africanos y de la diplomacia internacional. Más de un centenar de supervivientes se congregaron desde primeras horas de la mañana en el Memorial Nacional del Genocidio de Gisozi, adonde acudieron con ramos de flores y fotografías de sus seres queridos fallecidos durante las masacres de 1994.
Poco después de las 9:20 horas (7:20 GMT), llegó el presidente ruandés, Paul Kagame, al que siguieron los gobernantes de Etiopía, Kenia, Burundi, República Democrática del Congo, Uganda y Sudáfrica.
También acudió una delegación de Bélgica, antigua potencia colonial en Ruanda y que perdió a diez cascos azules que formaban parte de la Misión de la ONU en este país en 1994.
La delegación la encabezaba el primer ministro, Guy Verhofstadt, al que acompañaban tres miembros de su gabinete.
Mientras un coro entonaba solemnes cánticos en el idioma local, kinyarwanda, veinte féretros, en representación simbólica de todas la víctimas, fueron transportados por sus familiares hasta una de las tumbas colectivas construidas en el memorial y enterrados.
Una vez cerrada la tumba, el presidente ruandés y los mandatarios presentes depositaron ramos de flores sobre ésta y rezaron una oración por las víctimas.
A continuación, Kagame recibió de manos de una niña que sobrevivió al genocidio una antorcha con la que el mandatario prendió una llama conmemorativa que se mantendrá encendida durante cien días, el mismo número de jornadas que duraron las matanzas de tutsis, grupo minoritario en Ruanda, y hutus políticamente moderados.
UN JARDÍN PARA LA REFLEXIÓN
El Memorial de Gisozi, que pretende ser un lugar para el recuerdo y la dignidad de las víctimas del genocidio de 1994, está compuesto de una exposición permanente sobre la historia de Ruanda y del genocidio, un jardín para la reflexión y varias hileras de tumbas colectivas.
Se prevé que en ellas reposen los restos de las cerca de 250 mil personas que perdieron la vida sólo en la capital.
Miles de ellas ya han sido enterradas en el lugar, pero la continua aparición, incluso diez años después, de fosas comunes repletas de cadáveres hará llegar muchas más en las próximas semanas.
Las celebraciones continuaron con una ceremonia en el estadio de Kigali a la que, a diferencia del Memorial, sí tuvo acceso libre la población de la capital.
Varias personas prorrumpieron en llantos y tuvieron que ser evacuadas por miembros de la Cruz Roja.
Durante la denominada Jornada de Reflexión Nacional, se observaron tres minutos de silencio en recuerdo del casi un millón de víctimas de las masacres, y rezos, canciones y discursos contarán la historia del país.
El genocidio ruandés comenzó horas después de la muerte, el 6 de abril de 1994, del presidente hutu Juvenal Habyarimana, cuyo avión fue derribado cuando se aproximaba al aeropuerto de Kigali.
Desde entonces y a lo largo de tres meses, 937 mil tutsis y hutus moderados, según el último censo del gobierno, fueron masacrados con machetes y armas de fuego por milicias, soldados del ejército y la propia población civil, alentada por la radio extremista Mil Colinas y por líderes locales.
El 7 de abril ha sido declarado por la ONU "Día Internacional para la reflexión sobre el genocidio".