PARÍS, Francia, abr. 7, 2004.- La reina de Inglaterra, Isabel II, llegó este miércoles a Toulouse (sur), última etapa de su visita de estado a Francia donde ha participado en las celebraciones del centenario de la "Entente Cordial", que en 1904 puso fin a las históricas rivalidades entre ambos países. La soberana y su esposo, el duque Felipe de Edimburgo, fueron recibidos en el aeropuerto por el alcalde de la ciudad y nuevo ministro de Sanidad, Philippe Douste-Blazy; el titular de Justicia, Dominique Perben, y la Primera Dama francesa, Bernadette Chirac.
La pareja real visitó primero, acompañados por un grupo de estudiantes británicos, la iglesia de los Jacobinos, de estilo gótico y construida entre el siglo XIII y el XIV, donde se conservan las reliquias de Santo Tomás de Aquino.
Como ya había hecho en París, la reina también decidió "acercarse" a los habitantes con un paseo por la plaza del Capitolio, donde visitó, entre extremas medidas de seguridad, varios puestos con productos regionales instalados para la ocasión.
Miles de personas intentaron aproximarse a la reina de Inglaterra, pero tuvieron que apilarse detrás de las vallas colocadas para formar un perímetro de seguridad para Isabel II.
Vestida con un traje violeta y tocada de sombrero del mismo color, la soberana fue agasajada con un ramo de esas mismas flores, uno de los símbolos de esa ciudad del sur francés.
Posteriormente, invitados por Douste-Blazy, la soberana y el príncipe consorte acudieron a un almuerzo ofrecido en su honor en el Ayuntamiento.
"Cuando se celebra el aniversario de la 'Entente cordial', siento un gran placer por estar en Toulouse, este importante lugar de la industria aeronáutica", dijo la reina en una breve alocución.
En su último acto oficial en Francia, la soberana visitó la sede del fabricante europeo de aviones Airbus, a las afueras de Toulouse, donde habló tanto en francés como en inglés con algunos trabajadores.
Isabel II y su esposo recorrieron la instalaciones acompañados por Noel Forgeard, presidente del constructor Airbus, del que el grupo británico BAE Systems tiene el 20 por ciento.
La reina, que decidió hacer Caballero de la Orden del Imperio Británico al presidente de Airbus, visitó con su esposo la nueva planta de ensamblaje del futuro avión gigante A380.
Isabel II, además, descubrió un A340-600 destinado a Virgin Atlantic Airways y bautizado "Reina de los cielos" en honor de la "Entente cordial", en una ceremonia en la que también estuvo presente el presidente de Virgin, sir Richard Branson.
Tras la visita a Airbus, de la que dijo sentirse "orgullosa", Isabel II y su esposo regresaron en avión a Londres y finalizaron su cuarto viaje oficial a Francia.