QUITO, Ecuador, abr. 7, 2004.- Lejos de mermar la tensión de los últimos días en algunas prisiones de Ecuador, una de las reclusas líderes advirtió el miércoles al gobierno que están decididas a morir si no atienden sus demandas. En tanto, en varias prisiones masculinas se conjuró el caos. Varios presos quemaron pilas de muebles en los patios de sus centros de reclusión.
En al menos cinco ciudades, incluso Quito y Guayaquil, se registran motines de presos que, al igual que las internas, exigen rebajas de penas, cambio de los procedimientos penales y mejores condiciones carcelarias.
El gobierno aún no se ha pronunciado al respecto.
La dirigente de las internas, Mercedes Torres, dijo al canal 4 de televisión que "vamos a tener que tomar medidas más drásticas porque al gobierno parece que nada le importa el sistema carcelario... estamos decididas a morir".
"Estamos cansadas de pedir y pedir nosotras solas, nunca nos escuchan y creo que fue bueno coger a los medios como escudo para que nos escuchen", expresó. Torres hacía referencia a la captura el martes de seis periodistas.
"De aquí no va a salir nadie", añadió.
En la cárcel de mujeres, con 470 reclusas, están secuestrados 130 visitantes desde el domingo, y tres periodistas y tres camarógrafos de los canales de televisión 3, 4 y 10, desde el martes.
El periodista de canal 10 de televisión, Daniel Montalvo, quien está retenido en la cárcel de mujeres de Quito dijo que "hay la tensión normal de una estadía de éstas".
Entrevistado a través del teléfono celular, Montalvo dijo que las presas consideran su acción "como una carrera de resistencia y van a aguantar lo que venga, hasta el final".
La televisión mostró a tres presos de la Cárcel 2, en el centro colonial, heridos con arma blanca que eran sacados por voluntarios de la Cruz Roja a través de los techos de las cárceles, y a dos policías con sus cabezas sangrando.
Los efectivos fueron atacados con pedradas, arrojadas desde el interior de las prisiones, mientras custodiaban los tejados de esos edificios.
En el mismo centro de reclusión, los presos perforaron algunas paredes interiores con herramientas rudimentarias apoderándose de víveres y protagonizando conatos de fuga, lo que obligó a los policías a patrullajes por los exteriores buscando posibles fugados.
En esta y otra prisión, con sus internos amotinados, se produjeron sendos incidentes en los patios y el incendio de pilas de bancas, mesas, muebles y otros objetos, en medio de un enardecido griterío.
Los internos seguían en poder de tanques de gas de uso doméstico y armas cortopunzantes, con los cuales proferían amenazas.
En otras cárceles del país, incluida la de Guayaquil, también se registraron incidentes aunque de menor nivel.
La Policía dispuso una fuerte vigilancia alrededor de las cárceles, con decenas de efectivos armados, e instaló sendos cordones de alambres de púas y otras medidas de seguridad.
Al problema con los internos se ha unido el paro de trabajadores de las prisiones, tanto administrativos como de seguridad.
Desde hace casi tres semanas estos se mantienen en un paro de actividades reclamando pago de salarios y recursos económicos para las prisiones.
En tanto, delegaciones de presos de al menos cinco cárceles acudieron el miércoles a una reunión con el ministro de Gobierno, Raúl Baca, en busca de una solución. El encuentro terminó sin éxito.
El ministro aseguró en televisión que "no está en nuestras manos (del gobierno) solamente", atender los pedidos de los reclusos, aduciendo que el Congreso debe impulsar leyes para superar los problemas de las prisiones.
El grupo salió de sus respectivos penales bajo fuerte custodia, que los acompañó hasta las oficinas de Baca.