CARACAS, Venezuela, abr. 12, 2004.- La Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela anuló todas las decisiones que en torno al posible referendo contra el presidente Hugo Chávez haya tomado la Sala Electoral del mismo tribunal. La decisión de la Sala Constitucional ordena además a la Electoral que le remita "de inmediato" todos los expedientes que sobre el caso de los referendos tenga en su poder.
La Sala Electoral había ratificado una decisión suya del 15 de marzo en la que daba por buenas más de 800 mil firmas de "dudosa" autenticidad que formaban parte del lote presentado por la oposición para intentar activar el referendo presidencial.
La Sala Electoral había tomado esa decisión a pesar de que el 11 de marzo la Constitucional le había advertido que no era competente para conocer esa situación.
La aparición en un mismo día de dos sentencias contrapuestas sobre el proceso que podría desembocar en una consulta presidencial confirma el conflicto de competencias que se ha presentado en el Tribunal Supremo entre las salas Constitucional y Electoral.
La Sala Constitucional señala en su decisión que la Electoral está incurriendo en "desacato" además de "violar" principios constitucionales y actuar en contradicción con otras decisiones emitidas por ella.
La Constitucional considera que es la que tiene potestad para conocer sobre el referendo porque fue ella, y no la Electoral, la que nombró la directiva del Consejo Nacional Electoral (CNE) y porque el asunto que se dirime trasciende el ámbito contencioso-electoral.
La directiva del CNE ha señalado que sólo atenderá las decisiones de la Sala Constitucional salvo que haya un pronunciamiento en otro sentido de la Sala Plena del Supremo.
Para la Sala Constitucional, la actuación de la Electoral ha provocado "un desorden procesal que atenta contra el Estado de Derecho y la transparencia de la justicia".
De prevalecer el enfoque de la Sala Electoral, el CNE debería convocar de inmediato el referendo sobre la continuidad de Chávez en el poder ya que con las firmas dudosas se sobrepasaría el tope de 2.4 millones necesario para activarlo.
Si se impone el criterio de la Constitucional, el referendo se celebrará sólo si se confirma la validez de al menos 600 mil firmas dudosas.
La confusión que ahora rodea el proceso hace imposible predecir cuándo se despejará la incertidumbre sobre si habrá o no habrá referendo presidencial.
Según la Constitución venezolana, el panorama cambia radicalmente si el referendo se convoca antes o después del próximo 19 de agosto.
En caso de que hubiesen suficientes firmas válidas, de que se convocara antes del 19 de agosto y de que Chávez lo perdiera, se celebrarían inmediatamente elecciones presidenciales para cubrir el periodo de gobierno que falta hasta el 10 de enero de 2007.
Pero si el referendo se celebrase después del 19 de agosto y Chávez lo perdiese, no habría elecciones y sería el vicepresidente del gobierno, José Vicente Rangel, el que asumiría el cargo para entregárselo, en enero de 2007, al vencedor de las elecciones presidenciales de diciembre de 2006.
Por otra parte, la convocatoria de elecciones regionales y municipales para el próximo 1 de agosto, amenaza con relegar a un segundo plano el enrevesado problema judicial del referendo.