WASHINGTON, Estados Unidos, abr. 13, 2004.- El FBI fracasó de manera lamentable durante varios años en su reorganización y respuesta a la creciente amenaza terrorista contra Estados Unidos, dijo este martes la comisión que estudia los ataques del 11 de septiembre del 2001. Además -insistió la comisión-, el secretario de Justicia John Ashcroft rechazó el pedido del FBI para que le fueran asignados más fondos de contraterrorismo, justo la víspera de los ataques de Al Qaeda contra Nueva York y Washington.
Este martes prosiguió la investigación relacionada con los atentados del 11 de septiembre de 2001, e importantes figuras desfilaron ante la comisión.
En un informe, la comisión señaló que el "11 de septiembre, el FBI estaba limitado en varias áreas". Contaba con "una limitada recopilación de inteligencia y de capacidad de análisis estratégico, así como una limitada capacidad de compartir información tanto interna como externa, entrenamientos insuficiente, un régimen legal muy complejo y recursos inadecuados".
El primer testigo del día fue el ex director del FBI, Louis J. Freeh, al que le siguió la ex secretaria de Justicia, Janet Reno; Cofer Black, ex director del centro de contraterrorismo de la CIA; el ex director del FBI en funciones, Thomas Pickard, y Ashcroft.
"Teníamos un programa de gran efectividad respecto al contraterrorismo antes del 11 de septiembre, dados los recursos con que contábamos", afirmó Freeh.
La afirmación fue una velada referencia a las luchas burocráticas e interdepartamentales mencionadas en el informe de la comisión.
Reno sostuvo que aunque el FBI nunca parecía tener recursos suficientes, "el director Freeh pareció estar reacio a destinar recursos de otras áreas, como la delincuencia violenta, para combatir el terrorismo".
El 11 de septiembre del 2001, según la comisión, "unos mil 300 agentes, el 6% de la plantilla total del FBI, trabajaban en contraterrorismo".
Según el informe, el FBI contaba con un sistema cibernético para manejar su información que estaba ya anticuado antes de ser instalado, lo que complicó aún más las gestiones para combatir el terrorismo. Además, el informe mencionó los impedimentos legales, el imperativo de separar las labores de inteligencia del combate de la delincuencia, que complicaron y limitaron aún más la eficacia del organismo policial.
La creación de una nueva División de Servicios Investigadores en 1999 fue un fracaso, según la comisión, y agregó que el 66% de los analistas del FBI "no están calificados para realizar labores analíticas".