MADRID, España, abr. 15, 2004.- El candidato electo a jefe del Gobierno español, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, sorprendió este jueves al presidente saliente José María Aznar, con su anuncio de incorporar a los ex mandatarios al Consejo de Estado. Al inicio del debate, que por dos días sostendrá el socialista con legisladores para ser investido como Presidente, el Congreso español vivió uno de los últimos encuentros entre ambos dirigentes. En un discurso de una hora y cinco minutos de duración, el líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) centró su mensaje en un profundo contenido social, aplaudido hasta en siete ocasiones, pero también con novedades y críticas al gobierno de Aznar.
Ante eso, uno de los más firmes colaboradores de Aznar, Eduardo Zaplana, calificó de "vacío" e "inconcreto" el mensaje de investidura, y dijo que está lleno de "acuerdos secretos con otras formaciones".
El ambiente del debate de investidura es el mismo que vive la clase política española desde las pasadas elecciones del 14 de marzo, ante lo cual, Aznar optó por aparecer cada vez menos en actos públicos y Rodríguez Zapatero es cada vez más protagonista.
En lo que será uno de sus últimos encuentros, Rodríguez Zapatero se refirió a su antecesor en La Moncloa: "No soy de los creen que todo vuelve a comenzar con nuestra llegada al poder".
Pero hizo remover de su asiento a un Aznar impávido, cuando le dijo: "respeto lo hecho por el último gobierno, pero creo que se ha equivocado en cuestiones esenciales para nuestra convivencia y progreso".
"Creo que los españoles han confirmado este juicio con sus votos, pero no podemos permitirnos desaprovechar la experiencia de quienes a lo largo de los años han dirigido los destinos de este país”, agregó.
En ello, una seria mirada de Aznar se posó sobre el socialista cuando éste anunció que en próximas semanas remitirá un proyecto de Ley para que ex mandatarios se incorporen al Consejo de Estado, "para beneficiarnos de su experiencia".
Otros anuncios que inquietaron a Aznar y sus diputados del Partido Popular fueron el matrimonio para homosexuales y el consenso para el envío de tropas españolas a misiones de paz.
Pero más allá de eso, Rodríguez Zapatero expuso que espera tener a todas las fuerzas políticas en un mismo nivel de colaboración en la lucha contra el terrorismo, lo que implicaría tener al Partido Nacionalista Vasco en la Comisión de Secretos Oficiales.
Del mismo modo, pero sin causar tanta sorpresa, el anuncio de apoyar la reforma de los estatutos de las comunidades autónomas, si respetan la Constitución española, incomodó a la bancada del PP.
Los contenidos sociales fueron los más aplaudidos por los diputados socialistas: mejoras en educación y más becas para los jóvenes, aumento de las pensiones, combate a la violencia doméstica e impulso a la cultura.
Como siempre sucede en estos actos, el único aplauso conjunto fue para las víctimas del los atentados del pasado 11 de marzo en esta capital, y el agradecimiento a los que mostraron su solidaridad y ayuda.
Al final del discurso, los aplausos de los socialistas fueron para Rodríguez Zapatero, mientras Aznar fue el primero en abandonar el recinto del Congreso sin hablar con los periodistas.