CIUDAD DEL VATICANO, Vaticano, abr. 18, 2004.- El Papa Juan Pablo II pidió este domingo la libertad de los rehenes en Irak y expresó "tristeza" por las "trágicas noticias que llegan de Tierra Santa", donde fue asesinado el líder del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas). Durante la misa dominical del Regina Coeli, que en este tiempo litúrgico sustituye al Angelus, el pontífice imploró por la suerte de los rehenes cautivos en Irak.
"Les suplico regresar a sus familias a las personas que están en sus manos", dijo Juan Pablo II desde el balcón de su estudio que da a la Plaza de San Pedro.
Juan Pablo II se manifestó particularmente cercano con el pensamiento y con la oración a las familias que piden por la suerte de sus seres queridos, especialmente de quienes han sido tomados como rehenes.
"Invito a los secuestradores a tener sentimientos de humanidad", dijo el jerarca de la Iglesia Católica.
"Les suplico regresar a las familias a las personas que están en sus manos, mientras oro a Dios misericordioso por los pueblos de Tierra Santa e Irak y por todos aquellos que en esas regiones trabajan por la reconciliación y la paz", agregó.
En tanto, en Italia se sigue con atención las noticias sobre la suerte de los tres guardias privados cautivos por un grupo autodenominado falange verde de Mahoma, que el miércoles pasado ejecutó al cuarto de los rehenes.
En un mensaje transmitido por la televisión Al Jazeera, la hermana de uno de los rehenes pidió a los secuestradores su libertad en nombre de su conciencia religiosa de creyentes "en un Dios llamado diferentemente del nuestro, pero con muchas raíces comunes".
En su llamado, Antonella Agliana, hermana del rehén Maurizio Agliana, precisó que los tres secuestrados habían ido a Irak en busca de trabajo, sin ninguna otra motivación ideológica o política.
Unos 15 rehenes de diversas nacionalidades continúan aún en manos de grupos islámicos en Irak.
El Papa también se refirió a la muerte del líder de Hamas, Abdel Aziz Rantisi, quien murió el sábado pasado en una operación de ejecución selectiva por parte de Israel.
En su mensaje, el pontífice señaló que "sigo con gran tristeza las trágicas noticias que llegan de Tierra Santa y de Irak. Que cese el derramamiento de sangre del hermano. Tales actos inhumanos son contrarios a la voluntad de Dios".