WASHINGTON, Estados Unidos, abr. 21, 2004.- El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y el vicepresidente, Dick Cheney, darán testimonio el próximo 29 de abril en privado ante la comisión que investiga los atentados del 11 de septiembre de 2001, anunció este miércoles la Casa Blanca. Los diez miembros que integran la comisión, cinco republicanos y cinco demócratas, inquirirán a Bush y a Cheney en la Casa Blanca sobre lo que sabían de las actividades de Al Qaeda en Estados Unidos en los meses previos a los atentados en los que murieron más de 3 mil personas.
Hasta hace unas semanas, la Administración se había opuesto a que el presidente y el vicepresidente declararan ante la comisión, que durante meses se quejó de que la Casa Blanca no cooperaba, pero la presión pública hizo que la posición oficial al respecto cambiara.
Bush también intentó en un primer momento que la reunión fuera sólo con el presidente y el vicepresidente de la comisión y que no durara más de una hora, pero accedió en última instancia a hacerlo con todos los miembros del grupo y sin límite de tiempo.
Las presiones también fueron clave para la comparecencia pública y bajo juramento hace dos semanas de la consejera de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice, quien rechazó que el gobierno ignorara y despreciara los indicios de que Al Qaida podía cometer atentados en Estados Unidos.
Con el testimonio de Rice, la Casa Blanca intentó contrarrestar el efecto de una comparecencia previa del ex asesor gubernamental en materia de terrorismo Richard Clarke, quien acusó al presidente de no hacer nada para responder a las sospechas de que Al Qaeda preparaba algo.
Clarke dijo ante la comisión que Bush no sólo no escuchó las advertencias, sino que una vez que ocurrieron los atentados le presionó para que encontrara a toda costa un vínculo entre el millonario y terrorista saudí Osama Bin Laden, líder de Al Qaeda, e Irak para poder justificar luego la invasión de ese país.
Rice descalificó el testimonio de Clarke, al afirmar que la lucha contra el terrorismo fue la prioridad del presidente desde el inicio de su mandato y que no había una fórmula mágica para evitar que los terroristas utilizaran cuatro aviones comerciales como misiles.
Tras su comparecencia, la Casa Blanca desclasificó un informe presentado el 6 de agosto de 2001 a Bush, durante sus vacaciones en Crawford (Texas), que tenía por título "Bin Laden decidido a atacar dentro de Estados Unidos" y en el que se advertía de posibles ataques.
La Administración restó importancia al contenido del documento y dijo que era "especulativo y no incluía una advertencia".
La comisión dará a conocer sus conclusiones el próximo 26 de julio y, según fuentes cercanas a la misma, la mayoría de sus miembros se inclinan ya a pensar que el gobierno pudo haber hecho más para evitar los peores atentados en la historia de Estados Unidos.