MADRID, España, abr. 23, 2004.- El viaje del presidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero a Marruecos el sábado -su primero al extranjero desde que asumió el puesto- busca mejorar las relaciones entre países vecinos que han sufrido fuertes tensiones en los últimos años. Disputas por pesca, inmigración ilegal, narcotráfico y ahora el terrorismo han alimentado tensiones que en agosto del 2002 casi desembocaron en un choque militar por un islote desierto en disputa en el Mediterráneo.
"El nuevo gobierno no quiere ponerse a analizar de quién es la culpa", afirmó el viernes Javier Valenzuela, portavoz de Rodríguez Zapatero para asuntos internacionales. "Esta primera visita es para inaugurar una etapa de diálogo".
"El espíritu es de que este problema se acabó", dijo.
"Es en el interés de España que las cosas le vayan lo mejor posible a Marruecos", dijo.
"La relación es muy importante para ambos países", más que cualquier asunto aislado sobre el que pudieran estar en desacuerdo.
El presidente español viajará el sábado a Casablanca para una visita de aproximadamente seis horas, durante la cual almorzará con el rey Mohamed VI e inaugurará un monumento para conmemorar a las víctimas del atentado terrorista del año pasado ocurrido allí, en el cual murieron 33 personas, junto con 12 atacantes suicidas.
Rodríguez Zapatero, cuyo Partido Socialista ganó las elecciones generales del 14 de marzo, estará acompañado por sus ministros de Relaciones Exteriores y de Defensa.
En las conversaciones se hablará sobre el hecho de que 14 de los 18 sospechosos de los atentados a trenes de Madrid, el 11 de marzo -en los que murieron 191 personas- sean marroquíes, dijo Valenzuela. Pero Rodríguez Zapatero pretende hacer énfasis en solucionar el crimen y evitar que vuelva a ocurrir, en lugar de criticar, añadió.