WASHINGTON, Estados Unidos, abr. 23, 2004.- El Partido Demócrata pidió que la Casa Blanca divulgue todas sus comunicaciones con el Gobierno saudí sobre los presuntos planes de promover una baja en los precios del petróleo para influir en las elecciones de noviembre próximo. El Comité Nacional Demócrata (DNC) dijo que le preocupan la relación entre un presunto plan saudí de aumentar la producción y bajar los precios del petróleo y la campaña de reelección del presidente George W. Bush, tal como plantea el libro "Plan de ataque" del periodista Bob Woodward.
El embajador saudí ante la Casa Blanca, el príncipe Bandar bin Sultán, desmintió el miércoles las afirmaciones de Woodward de que prometió a Bush que propiciaría una baja en los precios del hidrocarburo para asegurar que la economía de Estados Unidos se encuentre en buen pie antes de las elecciones de noviembre.
La denuncia sobre el presunto trato secreto con la Casa Blanca pronto fue recogida por el senador demócrata John Kerry, que disputará la presidencia a Bush el próximo 2 de noviembre.
El presidente del DNC, Terry McAuliffe, recordó que una promesa electoral de Bush durante su campaña de 2000 fue presionar a los miembros de la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP) para controlar los precios de los hidrocarburos.
"El pueblo estadounidense tiene interés en saber si usted cumplió esa promesa, y por ello le pido que divulgue todas sus comunicaciones y reuniones de la Administración con el Gobierno saudí" al respecto, indicó McAuliffe en una carta enviada a Bush.
McAuliffe explicó que la divulgación de estos datos se hace necesaria ante los "mensajes contradictorios" que ha enviado la Casa Blanca sobre sus esfuerzos para presionar a los saudíes.
Citó como ejemplo una declaración del secretario de Energía, Spencer Abraham en la que aseguró que "no vamos a mendigar por petróleo".
Pero el pasado día 1, el portavoz de la Casa Blanca dijo que Estadoa Unidos estaba en un diálogo "muy activo" para que la OPEP desistiera de su plan de recortar la producción de petróleo en un millón de barriles diarios, agregó el DNC.
El asunto se complicó luego de que, según McAuliffe, el canciller saudí negase haber sido contactado por el Gobierno de Washington respecto a la decisión de la OPEP de recortar la producción de hidrocarburos.
"Esta aparente inacción resulta problemática si se toma en cuenta la carga que (el aumento en los precios de la gasolina) significa para las familias y negocios en Estados Unidos", dijo McAuliffe.
La economía de Estados Unidos, que importa alrededor del 60% del petróleo que necesita, ha sido duramente afectada por la subida constante de los precios internacionales del hidrocarburo en las últimas semanas.
Las revelaciones de esta semana contribuyen a la percepción de que la Casa Blanca "tiene una política de congraciarse con el Gobierno Saudí a expensas de los intereses estadounidenses" y por ello debe divulgar todas las comunicaciones, concluyó McAuliffe.