NUEVA YORK, Estados Unidos, abr. 27, 2004.- Unos 133 millones de jóvenes en el mundo son analfabetos, reveló un informe que difundió la ONU y que también resalta que la pobreza y los riesgos para la salud son otros obstáculos que afectan a su desarrollo. Estas son algunas de las conclusiones a las que llega el "Informe Sobre la Juventud Mundial 2003", elaborado por el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU y que se difundió en Nueva York.
El documento relata las dificultades que atraviesan los jóvenes de entre 15 y 24 años en el mundo, que representan la quinta parte de la población mundial, pese a las mejoras en el nivel de vida que se han producido en las últimas décadas en determinadas zonas desarrolladas.
"De manera global, los jóvenes están en mejor situación que las generaciones precedentes, están mejor educados y tienen un conocimiento del mundo que les rodea sin precedentes", dice el informe.
Sin embargo, reconoce que esto sólo ocurre en determinadas partes del mundo, porque en otras, los jóvenes sufren fuertes carencias educacionales.
La situación más grave se vive en el Africa Subsahariana, donde sólo uno de cada cuatro jóvenes (el 22% de las mujeres y el 2% de los hombres) están matriculados en la escuela secundaria.
En el sudeste asiático, esta cifra se sitúa entre el 40 y el 57%, y en Oriente Medio y norte de Africa se coloca entre el 62 y el 67%.
"Debemos preocuparnos más por darles las oportunidades que necesitan, porque ellos son, de hecho, los artífices de sus sociedades", dijo hoy en rueda de prensa el director de la División de Política Social y Desarrollo, Johan Scholvinck.
De los cerca de mil 100 millones de jóvenes que hay en el mundo, 9 de cada 10 habitan en países en vías de desarrollo, mientras que uno de cada cuatro, el 22.5%, vive con menos de un dólar al día.
Según cita el documento, más de 110 millones de jóvenes sufren de malnutrición, mientras que se calcula que cerca de siete mil jóvenes se contagian del virus del Sida cada día.
Si bien, los hombres y mujeres de entre 15 y 24 años son el 18% de la población mundial, representan el 40% de los desempleados que hay en el mundo.
De hecho, entre los años 1995 y 1999, el número de desempleados jóvenes creció en 8 millones, de manera que se calcula que 70 millones de personas menores de 24 años carece de un trabajo.
Comparado con los adultos, la tasa de paro entre los jóvenes es tres veces mayor, lo que supone una de las principales preocupaciones de la ONU, por las carencias que ello acarrea a sus vidas, según dijo Scholvinck.
El informe también devela el fuerte impacto que los conflictos armados está teniendo en este segmento de la población y en el de las edades inferiores, pues se calcula que dos millones de niños fueron asesinados y seis millones más quedaron discapacitados como consecuencia de las guerras en la última década.
Además, un total de 12 millones perdieron su hogar, más de un millón se separaron de sus padres o quedaron huérfanos, y diez millones quedaron psicológicamente traumatizados.
El Programa Mundial de Acción para la Juventud, que se puso en funcionamiento en el año 2000, trata de atenuar las carencias de este segmento poblacional trabajando en determinadas áreas, como es la educación, el empleo, la extrema pobreza, la salud, las drogas, la delincuencia juvenil, los hobbies, y su participación en la toma de decisiones.
El año pasado se decidió potenciar algunas áreas adicionales, como la globalización, las tecnologías de la información, el Sida y la prevención de conflictos armados.