LONDRES, Inglaterra, mayo 10, 2004.- El primer ministro británico, Tony Blair, defendió este lunes la actuación de la gran mayoría de sus tropas en Irak, en medio de la fuerte polémica por las acusaciones de malos tratos, durante una rueda de prensa junto a su colega chino, Wen Jiabao. Wen, que realiza una visita de tres días al Reino Unido dentro de su gira europea, ofreció junto a Blair una conferencia que estuvo dominada por el escándalo de supuestas torturas a prisioneros iraquíes, más que por la situación de los derechos humanos en China, uno de los temas en principio espinosos entre ambos dirigentes.
En vez de ello, el jefe del Gobierno británico debió defender la actuación de sus soldados en Irak y el historial de derechos humanos de su propio país.
Blair insistió en que "no hay excusa para el abuso o maltrato" de prisioneros en Irak, pero insistió en que se han investigado las alegaciones sobre supuesta mala conducta de las tropas británicas y que no se trata de una pauta "sistemática".
"Hay un proceso en marcha; si hay alegaciones, se les da respuesta y lo investigamos, eso es lo razonable", apuntó el primer ministro.
Por su parte, Wen Jiabao indicó que China desea que la ONU asuma "un papel más importante en la administración de Irak" y que está "muy preocupado" por la situación en Irak.
"La situación en Irak requiere tres cosas. Una, debemos devolver el poder a los iraquíes lo antes posible. Dos, debemos darle a Naciones Unidas un papel líder para resolver la crisis iraquí (...) y, tres, Irak debe retomar su estabilidad cuanto antes", afirmó Wen.
En su reunión, ambos mandatarios trataron también el futuro de Hong Kong, devuelto a China en 1997 tras 156 años de colonialismo británico, después de que el Gobierno de Pekín se haya opuesto a las reformas democráticas de la ex colonia, y la situación en el Tíbet.
La visita de Wen Jiabao al Reino Unido estará dominada también por aspectos económicos, como la concesión de contratos en China valorados en unos 750 millones de euros a compañías británicas.