MADRID, España, mayo 10, 2004.- Los servicios de inteligencia enviaron al ex Presidente José María Aznar varios meses antes de la matanza del 11 de marzo diversos informes en los que avisaban del serio riesgo de que en España se produjeran atentados de grupos radicales islamistas. Por toda respuesta lo único que hizo el ejecutivo de Aznar a ese aviso fue reforzar en un 25 por ciento a los 150 efectivos de la policía y Guardia Civil dedicados a la investigación de células de Al Qaeda.
Los servicios de espionaje alertaron especialmente el 27 de octubre del 2003, cinco meses antes de los ataques del 11 de marzo, que había que tomarse las amenazas de Osama Bin Laden muy en serio.
No sólo la participación española en la ocupación de Irak contraía graves riesgos para el país. Los analistas van más allá.
“Lo que realmente nos convierte en un objetivo no es que hagamos una cosa u otra, sino que existamos. Que los españoles seamos como somos, es decir, occidentales, laicos, modernos y que ejerzamos una influencia desde su punto de vista corruptora del islam”, dijo Florentino Portero, Analista Internacional.
Los servicios secretos constataron una creciente hostilidad hacia España que no fue tomada en serio entonces por las autoridades españolas.