WASHINGTON, Estados Unidos, mayo 11, 2004.- Estados Unidos anunciará una serie de sanciones económicas contra Siria como castigo porque considera que ese país escuda a grupos terroristas y alimenta así las tensiones en Oriente Medio. Un alto cargo de la Casa Blanca confirmó que el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, tiene previsto anunciar formalmente las medidas que tomará Estados Unidos contra Siria.
"Hubo una reunión en la que se informó al Congreso sobre las medidas que tomaremos para hacer cumplir la Ley de Responsabilidad a Siria, pero el anuncio oficial vendrá más tarde", dijo la fuente, que pidió el anonimato.
La orden del Ejecutivo, que se mantiene bajo completo hermetismo, delineará las medidas concretas contra Siria, indicó la fuente.
Las sanciones, con las que Estados Unidos amenazaba a Siria por su presunto apoyo a grupos extremistas, prohibirían las exportaciones estadounidenses a Siria, con la excepción de alimentos y medicinas.
También exigirían congelar bienes de ciertos individuos y entidades de ese país y restricciones bancarias.
Se desconoce por ahora si las sanciones incluirán una reducción de las inversiones de empresas energéticas en Siria, además del cierre del espacio aéreo de Estados Unidos a aviones sirios.
Se desconoce también si se bloquearán las transacciones en que participe el gobierno sirio.
Entre tanto, Siria señala que su apoyo a grupos palestinos y libaneses -para Damasco son combatientes por la libertad y no terroristas- es meramente político.
El primer ministro sirio, Naji al-Otari, dijo que en tono desafiante que su país sabrá afrontar estas sanciones y "superar sus repercusiones".
Ambas naciones mantienen un intercambio comercial de apenas 300 millones de dólares anuales, por lo que las sanciones tienen más un carácter político que económico y envían el mensaje de que Washington sólo quiere que Damasco "modifique su conducta".
Siria ocupó un notorio lugar en 2003, junto con Cuba, Irán y Corea del Norte, en la lista negra de los países que, según el Departamento de Estado, patrocinan el terrorismo mundial y han hecho poco por romper sus vínculos con grupos extremistas.
Las sanciones para Siria serían parecidas al embargo económico que Estados Unidos mantiene contra Cuba desde hace más de 40 años, según fuentes allegadas a la Casa Blanca.
En entrevista con un diario árabe, Bush no ocultó la semana pasada su malestar por la terquedad de los sirios de "no unirse a nosotros en la lucha contra el terrorismo".
El portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, reiteró la preocupación de Estados Unidos sobre el "persistente desarrollo sirio de armas de destrucción masiva, su apoyo al terrorismo y el hecho de que no ha vigilado adecuadamente su frontera con Irak".
"Queremos ver que Siria modifica su conducta. Estos son asuntos muy serios", agregó McClellan.
Las medidas punitivas forman parte de la espiral de tensiones políticas entre Washington y Damasco por el presunto apoyo sirio a combatientes que llegan a Irak desde su territorio.
También responde a las presiones de líderes del Congreso, que en diciembre pasado aprobaron la Ley de Responsabilidad Siria, en la que acusan a ese país de incumplir sus promesas de poner coto al tráfico de contrabandistas y combatientes en sus fronteras.
Varios congresistas, entre ellos la republicana Ileana Ros-Lehtinen y el demócrata Eliot Engel, han indicado que preparan otro proyecto de ley para "apretar las tuercas" contra Siria, con el propósito de lograr su aislamiento y desestabilización interna.
Este sería más severo que la Ley de Responsabilidad Siria que impone varias condiciones, entre ellas que dicho país retire su apoyo a los terroristas, saque a los 20 mil soldados que mantiene en el Líbano, renuncie a cualquier programa de armas prohibidas y selle su frontera con Irak para frenar el paso a grupos extremistas.
Las sanciones son un síntoma del rápido deterioro de las relaciones entre Estados Unidos y Siria, en el marco del sistema de premios y castigos que aplica Washington en su política exterior, según analistas.
Estados Unidos flexibilizó recientemente las restricciones contra Libia porque ese país ha prometido abandonar su programa de armas nucleares, y con ello espera que otros países, como Siria, sigan su ejemplo.