WASHINGTON, Estados Unidos, mayo 12, 2004.- La soldado estadounidense Lynndie England, acusada de agredir y maltratar a prisioneros iraquíes, aseguró este miércoles que "cumplía órdenes" y que el trato a los reclusos es aún peor de lo que se vio en las fotos que destaparon el escándalo. Siguiendo el consejo de su abogado, la soldado se limitó a responder lacónicamente con un "sí", a la pregunta de si el abuso a los prisioneros era todavía peor de lo que todo el mundo ha podido ver.
England es una de las soldados que, junto a otros compañeros, aparece en las fotos publicadas, sonriendo y sosteniendo una cuerda atada al cuello de un prisionero desnudo y tirado en el suelo de la cárcel de Abu Ghirab, en las afueras de Bagdad.
Según declaró este miércoles a una cadena de televisión de Denver, lo hizo porque le dieron instrucciones para posar de esa manera.
"Recibí órdenes de personas de mayor rango para ponerme allí... ellos hicieron la foto y eso es todo lo que sé", añadió.
"Gente de mayor rango me dijo: 'Párese allí, agarre esta correa, mire hacia la cámara', y tomaron esa foto para la división de operaciones psicológicas", dijo la recluta a la estación.
"Yo no quería salir realmente en ninguna fotografía", dijo, y agregó que pensaba que era "algo raro".
Además, según su versión, oficiales estadounidenses le dijeron a ella y a sus compañeros que la humillación de los prisioneros era un ajuste de cuentas.
Aunque le pareció un poco extraño, "nosotros estábamos haciendo nuestro trabajo, lo que significa que hacíamos lo que nos decían y el resultado era el que querían".
La soldado, quien ha sido acusada de agresión contra detenidos y de conspirar para maltratarlos, realizó estas declaraciones desde la base de Fort Bragg (Carolina del Norte), donde permanece bajo custodia, a la espera de las decisiones que tomen las autoridades militares en relación con su caso.
Lynndie England, de 21 años de edad y embarazada de cuatro meses, es una de los siete soldados de la Policía Militar estadounidense acusados de ultrajar a los prisioneros.
England enfrenta un tribunal de guerra que incluye cargos de conspiración para maltratar a prisioneros, cometer agresión y causar lesiones, y podría ser condenada hasta más de 15 años de cárcel.