TOPEKA, Estados Unidos, mayo, 17, 2004.- El presidente George W. Bush y su rival demócrata, John Kerry, conmemoraron este lunes, en diferentes actos en la misma ciudad, el 50 aniversario del fallo del Tribunal Supremo que terminó, teóricamente, con la segregación escolar en Estados Unidos. Sin embargo, ambos coincidieron en subrayar que, aunque se han registrado avances significativos en esta materia desde el dictamen judicial conocido como "Brown contra la Junta de Educación", las escuelas de Estados Unidos están lejos de ofrecer las mismas oportunidades para todos.
Bush, ante una audiencia de unas 4 mil personas, destacó en la escuela Monroe, en Topeka, Kansas, que, a pesar de que los colegios en Estados Unidos "ya no pueden segregar a nadie por ley, siguen sin brindar los mismos niveles de oportunidades y excelencia".
La escuela Monroe es ahora histórica por haber sido una de las cuatro instituciones para negros en 1954 que provocaron la controversia que dio lugar al dictamen "Brown" del Supremo.
Bush, que calificó el lugar como "piedra angular en la historia de nuestra gloriosa nación", aseguró que, a pesar de todo, "los hábitos del racismo no se han superado todavía en América".
En un tono claramente electoral, Bush añadió que "la Justicia requiere algo más que un lugar en una escuela; la Justicia requiere que cada escuela enseñe (como debe) a cada niño" en Estados Unidos.
En otro acto en Topeka, el candidato presidencial demócrata, John Kerry, manifestó que no se ha cumplido la promesa de eliminar la segregación, pues "un niño hispano de cuarto grado (9-10 años de edad) sólo tiene un tercio de las probabilidades de leer al nivel de un niño blanco del mismo grado".
Kerry dijo que pese a que "Brown" convocó al país a "hacer realidad el ideal de una nación y un pueblo", su "promesa completa" sigue sin cumplirse.
El candidato demócrata hizo un llamamiento a no conformarse con pensar que "el trabajo de Brown está hecho", porque "en muchos sentidos, está sin hacer".
El 17 de mayo de 1954, en su fallo sobre el caso "Brown contra la Junta de Educación", el Supremo resolvió que las instituciones educativas separadas "son desiguales en forma inherente".
Agregó que por ello violan la decimocuarta enmienda de la Constitución de Estados Unidos, que estipula la "protección igual de las leyes" para todos los ciudadanos.
Hoy, la ley estipula la igualdad de acceso a las escuelas de todos los alumnos, sin importar el color de su piel, su origen étnico, su género o su religión, pero blancos, negros, asiáticos, indios e hispanos siguen segregados por desigualdades económicas y por persistentes prejuicios raciales.
La esclavitud, abolida en la mayor parte de las Américas en el primer cuarto del siglo XIX, fue derogada en Estados Unidos en 1865, tras el fin de la Guerra Civil de Estados Unidos (1861-65), pero la segregación continuó en las leyes y las prácticas locales.
En 1896, el Tribunal Supremo decidió en el caso "Plessy contra Ferguson" que las escuelas públicas "separadas pero iguales" eran legales, un fallo que abrió el camino para la segregación sistemática sobre la base de la raza.
Fue a comienzos de la década de 1950 que una familia negra desafió la política de segregación en Kansas, y la Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color (NAACP, en inglés) interpuso una querella que llegó al Tribunal Supremo.
El fallo de 1954 del caso "Brown" abrió una década de lucha por los derechos civiles, durante la cual los detractores de la integración escolar cerraron distritos escolares enteros en el sur del país, antes que permitir que niños blancos y negros estudiaran juntos.