Haga clic aquí para ver el micrositio: La Boda Real española WASHINGTON, Estados Unidos, mayo 20, 2004.- El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, acosado en las encuestas por los reveses en Irak, se reunió este jueves con un grupo de congresistas republicanos, en la primera de una serie de iniciativas para devolver el optimismo a sus partidarios.
Bush tiene previsto pronunciar la semana próxima una serie de discursos en torno a Irak, el primero de ellos en una academia del Ejército en Carlisle (Pensilvania).
En ellos, según el Gobierno, divulgará detalles sobre el proceso de transición y la composición del nuevo gobierno interino iraquí, que debe asumir el poder en esa nación el 30 de junio.
El presidente trata así de hacer frente a su caída en los índices de popularidad, que le sitúan ligeramente por encima de un 40 por ciento, su nivel más bajo desde que asumió el poder hace tres años y medio, y que coincide con una serie de malas noticias en Irak.
Históricamente, ningún presidente que haya contado con estos niveles de popularidad a tan sólo seis meses de las elecciones ha conseguido renovar su mandato.
Tras la reunión, el representante David Hobson, de Ohio, aseguró que "no hemos hablado de encuestas. El presidente cree en lo que hace y seguirá comportándose como cree que debe hacer, sin tener en cuenta el costo político".
Durante el encuentro, en el que Bush no aceptó preguntas de los legisladores, el presidente subrayó su intención de "mantener el rumbo" en Irak pese a los reveses registrados en las últimas semanas y pidió a los representantes que "mantengan la fe".
Al aumento de la violencia, que se cobró la vida del presidente del Consejo de Gobierno iraquí, Ezadin Salim, y el escándalo sobre las torturas a los presos por parte de militares de Estados Unidos se ha sumado ahora la polémica sobre un bombardeo estadounidense en el oeste de Irak en el que murieron más de 40 personas.
Según las cadenas árabes de televisión, las víctimas eran civiles que asistían a una boda, mientras que los mandos militares estadounidenses aseguran que lo que se atacó era un puesto de paso en una ruta de contrabando entre Irak y Siria.
Para colmo de males, el responsable del Mando Central, el general John Abizaid, encargado de las operaciones en Irak y Afganistán, ha advertido de que la violencia será aún peor después del 30 de junio y podría requerir el envío de más tropas que refuercen a los 135 mil efectivos con que ya cuenta Estados Unidos en el país árabe.
A PUERTA CERRADA
Además de la reunión de Bush en el Congreso, Irak era hoy el tema central en una comparecencia a puerta cerrada ante el Senado del secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, y en una conferencia del Departamento de Estado presidida por el propio Colin Powell y dedicada a analizar los próximos pasos en ese país.
En su discurso de inauguración de la conferencia, Powell indicó que "tenemos mucho trabajo por hacer en los próximos 42 días (...) tenemos que establecer un Gobierno iraquí".
Cuando faltan tan sólo seis semanas para el traspaso de poderes, aún se desconoce quiénes ocuparán las carteras en el gobierno de transición, un trabajo de selección del que se ocupa el enviado especial de la ONU a Irak, Lajdar Brahimi, y que Washington espera que culmine en las próximas dos semanas.
Uno de los ejes de la estrategia de Estados Unidos en Irak es la aprobación, antes del 30 de junio, de una resolución en el Consejo de Seguridad de la ONU que dé el visto bueno al nuevo gobierno interino.
Pero aún persisten al respecto diferencias entre Estados Unidos y algunos de sus aliados, como Francia o Rusia, que exigen que el gobierno de transición tenga competencias reales y poder de decisión sobre sus fuerzas armadas.
Además, consideran que las tropas internacionales sólo deben permanecer en Irak hasta la celebración de elecciones, en enero de 2005.
Estados Unidos, sin embargo, ha indicado que mantendrá el mando sobre las tropas en el país árabe, aunque promete que, si se lo exige el nuevo Gobierno, retirará sus efectivos.