Haga clic aquí para ver el micrositio: La Boda Real española WASHINGTON, Estados Unidos, mayo 20, 2004.- El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, envió un mensaje de solidaridad con los once millones de cubanos que "todavía sufren bajo la dictadura represiva" del gobernante Fidel Castro.
El mandatario estadounidense aprovechó el Día de Independencia de Cuba para reiterar que Estados Unidos "trabaja para el día en que una Cuba se reintegre a la comunidad de democracias en las Américas".
En ese sentido, Bush afirmó que se pondrán en marcha las recientes recomendaciones de la "Comisión para la Asistencia de una Cuba Libre", un órgano formado por representantes de los distintos departamentos del Gobierno para preparar una Cuba sin Castro.
Esa comisión hizo una serie de recomendaciones que se prevé que entrarán en vigor en junio.
Entre ellas figuran un mayor apoyo financiero y político para los grupos disidentes internos en Cuba, el reforzamiento de las restricciones de viaje y la transmisión de las señales de Radio y TV Martí desde aviones militares estadounidenses en aguas internacionales cercanas a la isla.
En su breve comunicado, Bush citó, en español, una frase del poeta cubano José Martí, máximo símbolo de las aspiraciones cubanas de independencia, "con todos y para el bien de todos".
La divulgación del mensaje coincide con la presentación de un proyecto de ley bipartidista que daría al Congreso de Estados Unidos facultades para evaluar anualmente la eficacia de las sanciones impuestas a Cuba y recomendar -mediante una resolución conjunta- su continuación, reforma o eliminación.
La medida, presentada por varios líderes demócratas y republicanos de ambas cámaras del Congreso, contrasta con el denodado esfuerzo del Gobierno por recrudecer el embargo que Estados Unidos impuso a Cuba en 1960.
El asunto mantiene divididos a los legisladores.
Por un lado están los que, por intereses económicos en sus estados, buscan un mayor intercambio comercial con la isla para forzar una apertura política, y por otro están los que consideran que levantar el embargo sería premiar al régimen en La Habana sin que se logren cambios democráticos.
Las posiciones en torno a Cuba, diametralmente opuestas y cada vez más enconadas, no van a apaciguarse en este año electoral.
Bush ganó las elecciones en 2000 gracias en parte al voto del exilio cubano en el sur de Florida, que nuevamente será un bloque electoral importante en los comicios del próximo 2 de noviembre.
En un discurso ante "New Democrat Network", el representante Bob Menéndez, el "número tres" de la jerarquía demócrata en la Cámara de Representantes, coincidió con la postura del Gobierno de Estados Unidos de que la independencia cubana se ha visto "eclipsada por la tiranía y el sufrimiento".
No obstante, indicó que la Comisión del presidente Bush no es más que una treta electoral "transparente" para ganar el voto cubano en Florida y agregó que "la comunidad cubanoamericana es muy sofisticada para dejarse engañar por más de 400 palabras, después de mil días sin acciones" concretas.
Pero el grupo legislativo hispano de la Cámara baja no habla con una sola voz respecto al tema cubano. El presidente del grupo, Ciro Rodríguez, dijo que "personalmente, creo que debe levantarse el embargo".