WASHINGTON, Estados Unidos, mayo 20, 2004.- La campaña electoral del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, rompió la barrera de los 200 millones de dólares recaudados hasta fines de abril, pero su rival, John Kerry, batió el récord entre los aspirantes que no ocupan la Casa Blanca. Bush logró hasta el mes pasado un total de 201 millones, lo que supone otro récord para su campaña, que ya rompió todas las marcas en las elecciones de 2000, según los documentos difundidos por la Comisión Electoral Federal (FEC, por sus siglas en inglés).
A la campaña del presidente le quedaban otros 72 millones de dólares en el banco, después de que en marzo gastó unos 50 millones en la primera gran oleada de anuncios, capítulo para el que empleó otros 21 millones en abril.
Por su parte, la campaña de su principal rival, el senador demócrata John Kerry, informó a la FEC ingresos totales de 115 millones de dólares hasta finales de abril.
La cifra supera a la marca histórica que Bush estableció en las elecciones de 2000, y supone un récord para un candidato presidencial que no ocupa la Casa Blanca, además de que supera cualquier cifra recaudada, excepto la actual campaña de Bush.
Kerry logró ese fuerte impulso gracias a los 30 millones de dólares que recaudó en una gira por 20 ciudades del país en abril.
Desde que se aseguró la candidatura demócrata, a comienzos de marzo, "Kerry ha recaudado 73 millones, 32 millones más que la campaña Bush/Cheney durante los dos primeros meses de comparación", dijo la directora de su campaña, Mary Beth Cahill.
La campaña de Kerry, que ahora tiene en el banco 28 millones de dólares, señaló con optimismo en un comunicado que, a comienzos de marzo, la campaña de Bush les superaba en fondos por 55 a 1, y a finales de abril la diferencia era sólo de 2.5 a 1.
Pero Bush cuenta con la ventaja de que tendrá más dinero para gastar en la recta final de las elecciones del 2 de noviembre.
Las complicadas normas sobre financiación electoral estipulan que cada uno de los dos candidatos recibirá 75 millones de fondos públicos tras las respectivas convenciones nacionales de sus partidos.
La convención demócrata concluirá el 29 de julio, y la republicana terminará el 2 de septiembre, lo que obligará a Kerry a estirar ese dinero durante un mes más.
Además, Bush podrá emplear el periodo entre ambas convenciones para seguir recaudando dinero de contribuyentes privados.