WASHINGTON, Estados Unidos, mayo 21, 2004.- El candidato a la Presidencia de Estados Unidos, John Kerry, estudia aplazar su discurso de aceptación ante la Convención Nacional Demócrata para afrontar mejor la ventaja del presidente George W. Bush en fondos electorales. El plan de la campaña de Kerry mantiene que la Convención del Partido Demócrata se celebre en las fechas previstas, del 26 al 29 de julio en Boston.
Las actuales normas de financiación electoral establecen que los aspirantes pueden recaudar dinero entre los ciudadanos hasta que son nombrados candidatos de forma oficial, algo que queda simbolizado con el discurso de aceptación en la convención.
A partir de entonces, la única forma de financiación de sus campañas son fondos públicos, que este año ascenderán a casi 75 millones de dólares para cada uno de los dos contendientes.
La Convención Nacional Demócrata concluirá el 29 de julio, y la republicana terminará el 2 de septiembre en Nueva York, después de que el partido de Bush retrasó su celebración para que se acercara al tercer aniversario de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001.
Este calendario da a la campaña de Bush una ventaja clara, ya que podrá concentrar el dinero en un periodo de tiempo considerablemente menor (unas cinco semanas). Las elecciones se celebrarán el 2 de noviembre.
"Los demócratas estudiarán cualquier opción para equilibrar la balanza. Con todo lo que nos jugamos, no vamos a luchar con una mano atada a la espalda", afirmó un portavoz de la campaña del senador por el estado de Massachusetts.
Si Kerry retrasa su discurso oficial de aceptación de la candidatura, podrá continuar ingresando y gastando dinero sin limitaciones.
Según los datos comunicados el jueves a la Comisión Electoral Federal (FEC), la campaña de Bush ha recaudado hasta el final de abril un total de 201 millones de dólares una cifra récord, y le quedan en el banco otros 72 millones de dólares.
En cambio, la campaña de Kerry notificó a la FEC ingresos totales de 115 millones de dólares hasta finales de abril, y le quedaban 28 millones de dólares en el banco.
La cifra de 115 millones supera a la marca histórica que Bush estableció en las elecciones de 2000, y supone un récord para un candidato presidencial que no ocupa la Casa Blanca, además de que supera cualquier cifra recaudada, excepto la actual campaña del presidente.
A pesar de la ventaja financiera del candidato republicano, la campaña de Kerry señaló con optimismo en un comunicado que, a comienzos de marzo, la campaña de Bush les superaba en fondos por 55 a 1, y a finales de abril la diferencia era sólo de 2.5 a 1.