LA HABANA, Cuba, mayo 21, 2004.- Cientos de cubanos residentes en el extranjero iniciaron una reunión con funcionarios de la isla, cuyo gobierno anunció medidas para flexibilizar la relación de los emigrantes con su patria, los invitó a invertir aquí y acusó a Estados Unidos de impedir el intercambio familiar. Ante 478 emigrados procedentes 48 países, 222 de ellos de Estados Unidos, el canciller Felipe Pérez Roque dio a conocer nuevas disposiciones para incrementar los intercambios entre éstos y el Gobierno cubano.
El canciller Pérez Roque anunció la creación de una oficina especial para los cubanos residentes en el exterior; otorgamiento de becas para los hijos de los emigrantes que deseen estudiar en las universidades cubanas; cursos de español, historia y cultura cubana para los descendientes de cubanos emigrados y trámites más rápidos en las aduanas, cuyos procedimientos son motivos de quejas habituales entre los que regresan de visita.
De pie, unos agitando banderas cubanas y otros llorando, los emigrados aplaudieron los anuncios de Pérez Roque y su discurso, que evidenciaba fuertes matices nacionalistas.
"No existe un problema de fondo hoy entre la nación y sus emigrados. En lo esencial, y aún cuando debemos seguir trabajando en el futuro, las decisiones tomadas en la última década han creado las condiciones para la normalización", dijo el canciller.
Para el funcionario "el problema real", es "el bloqueo económico y la política de agresión contra Cuba" de Washington que "constituye hoy el mayor obstáculo a la normalización plena de las relaciones" entre la emigración y el gobierno de La Habana.
Del millón y medio de cubanos residentes en el extranjero, 1.3 millones viven en Estados Unidos.
Pérez Roque hizo un resumen del progresivo incremento de contactos entre los emigrados, y dijo que se los había invitado a invertir en la isla. Hasta ahora, unas 72 propuestas de negocios fueron tramitadas por cubanos residentes en 12 países, reveló el canciller.
Convocada durante tres días en el Palacio de las Convenciones, la III Conferencia de la Nación y la Emigración se produce en medio de los anuncios de Washington de medidas para endurecer el embargo estadounidense a la isla.
El Departamento de Estado de EU presentó ante el presidente George W. Bush un paquete de iniciativas entre las que figuran las restricciones a los viajes de los emigrados residentes en el vecino país y limitaciones en el envío de remesas.
"Es muy importante que el cubano que vive en el exterior tenga una relación normal con el país y este evento lo facilita" dijo el abogado cubano-norteamericano José Pertierra.
"Desafortunadamente, Estados Unidos está tomando una posición opuesta y nos está haciendo la vida más difícil".
Entre los participantes estuvo Eloy Gutiérrez Menoyo, un ex comandante revolucionario que luego rompió con el gobierno del presidente Fidel Castro y fue condenado a 20 años de cárcel.
La sesión inaugural terminó con la restitución de la ciudadanía a siete cubanos exiliados luego de la invasión a Playa Girón en 1961.
Por la tarde, tras un primer debate a puertas cerradas sobre las medidas estadounidenses hacia la isla el director de Asuntos de Cubanos Residentes en el Exterior, Benigno Pérez aseguró que había coincidencias en el rechazo a las iniciativas de Bush.
La I y II edición de las conferencias se realizaron en 1994 y 1995 respectivamente.
RECHAZA EU FOMENTAR CRISIS MIGRATORIA EN CUBA
La Oficina de Intereses de Estados Unidos en esta capital desmintió que su país trate de provocar una crisis migratoria, como lo aseguró el canciller isleño Felipe Pérez Roque durante una conferencia de prensa esta semana.
"El gobierno cubano continúa diciendo que el gobierno de Estados Unidos está provocando una crisis migratoria. La verdad es otra", expresó un comunicado de la sede diplomática.
La política de Washington "ha sido y continúa siendo la promoción de sólo una emigración segura, legal y ordenada, a pesar de las falsas reclamaciones del gobierno cubano", agregó la nota, en la cual calificó de "régimen policiaco" al gobierno local.
Durante una rueda con periodistas, Pérez Roque aseguró que la Casa Blanca trata de asfixiar a la isla con un nuevo paquete de medidas para reforzar las sanciones presentadas este mes a fin de precipitar un éxodo masivo que pueda ser usado como excusa para una intervención.
"El gobierno cubano ha convertido la vida en Cuba en algo casi imposible. Culpa desesperadamente a Estados Unidos de toda la miseria de la isla, pero su propaganda chillona es una sarta de mentiras cada vez más endeble", manifestó la nota.
Paralelamente, la representación norteamericana rechazó la acusación de no cumplir con los acuerdos migratorios de 1994, que estipulan la entrega de 20 mil visas anuales para ciudadanos isleños. En el 2003 se expidieron 21 mil 75 documentos de viaje definitivos, dijo el comunicado.