LONDRES, Inglaterra, mayo 27, 2004.- El ministro británico de Defensa, Geoff Hoon, anunció este jueves el envío de otros 370 soldados al sureste de Irak y dejó abierta la posibilidad de desplegar más tropas en los próximos meses, tras consultar con el mando estadounidense. Según el ministro, Londres y Washington prevén un aumento de las hostilidades antes y después del traspaso de poder al Gobierno provisional iraquí, fijado para el 30 de junio, por lo que los "aliados de la coalición" analizarán los niveles y la disposición de los "posibles refuerzos del futuro".
Ante la Cámara de los Comunes, Hoon explicó hoy que las nuevas tropas reforzarán el contingente británico, que hasta ahora era de 8 mil 530 soldados, estacionado en el sureste de Irak, que está bajo control del Reino Unido.
El Primer Batallón de los "Black Watch", compuesto por 600 efectivos, estará acompañado por un reducido grupo de operadores logísticos y sustituirá al Primer Batallón "Argyll Sutherland Highlanders", formado por unos 400 soldados, para dar más movilidad al Ejército británico.
También el 69 Escuadrón del 36 Regimiento de Ingenieros Reales, compuesto por 170 soldados, acudirá para defender las posiciones británicas ante los recientes ataques de morteros y lanzagranadas, según dijo Hoon.
"Estos son ajustes bien calibrados -indicó- y responden a las peticiones del Mando General de las fuerzas británicas" estacionadas en torno a la ciudad de Basora y que están bajo el mando del general Andrew Stewart.
Siguiendo el consejo del general Stewart, Hoon ha decidido sacar provecho de la "movilidad y flexibilidad" de los soldados de infantería del Batallón "Black Watch" para hacer frente a la situación sobre el terreno.
Los nuevos efectivos llevarán a cabo "labores de protección", como la construcción de "defensas físicas" más eficaces para rechazar ataques relámpago de la resistencia iraquí.
En previsión de un aumento más significativo de las tropas británicas en Irak, un asunto delicado entre la opinión pública del Reino Unido, el ministro insistió en que la situación "sigue siendo difícil, incluso en Basora, una de las zonas más estables del país".
"En concreto -dijo Hoon-, existe una amenaza constante de grupos violentos en el área de Al Amarah, en la provincia de Maysan".
También afirmó que, "como medida de precaución", el 40 Comando de los Marines Reales están preparados para partir hacia Irak si necesitan reemplazar a algunas de las tropas allí destacadas.
En enero pasado, Londres envió a dos pelotones de la Policía Militar para formar a los servicios de seguridad iraquíes y, aunque su labor acabará en junio, la tarea formadora británica la completarán otros dos pelotones de refresco.
El anuncio del aumento de tropas se produce semanas antes del traspaso de poder del Consejo de Gobierno iraquí, auspiciado por Estados Unidos, a un Gobierno provisional, previsto para el 30 de junio.
Además, coincide también con la polémica en el Reino Unido por el supuesto desacuerdo del primer ministro británico, Tony Blair, con el presidente estadounidense, George W. Bush, sobre el control que el nuevo Gobierno podrá ejercer sobre las tropas anglo-americanas.
El primer ministro británico, Tony Blair, que hace dos días aseguró que el Ejecutivo iraquí podría vetar operaciones estratégicas, precisó el miércoles que las tropas estarán básicamente bajo mando de la coalición, como defiende Estados Unidos.
La prensa británica cree que Washington está presionando al Reino Unido para que envíe más tropas a Irak con el fin de suplir la retirada española de Nayaf, por lo que el incremento hoy de 370 soldados, aparentemente insignificante, podría marcar el retorno a unos niveles mayores.
Al comienzo de la invasión de Irak, el Ejército británico tenía desplegados unos 30 mil efectivos, frente a los casi 10 mil de los que dispone ahora.