BALTIMORE, Estados Unidos, mayo 28, 2004.- La escena horrorizó incluso a policías veteranos: tres niños decapitados. Las dos niñas de nueve años y el varón de 10 años fueron encontrados por su madre hispana cuando regresó a su departamento. "He trabajado por distintos lugares durante 35 años y, desafortunadamente, he visto asesinatos, pero nunca había visto algo tan malo como esto", dijo el comisionado adjunto de la policía, Kenneth Blackwell.
El primer agente que llegó al lugar el jueves por la tarde, "no pudo encarar la situación" y tuvo que llamar a otro policía, explicó Blackwell.
El jueves en la noche los detectives de la sección homicidios interrogaron a una "persona de interés" no identificada en relación con el crimen.
Los niños habían regresado del colegio a eso de las 3:30 de la tarde, dijo Blackwell. Agregó que hallaron un arma afuera en el departamento.
La madre, que habla español y poco inglés, avisó a un vecino cuando llegó y se encontró con sus hijos muertos, alrededor de las 5:45 de la tarde. El vecino llamó al número telefónico para emergencias, el 911.
La madre le ofreció a la policía información sobre dónde buscar al hombre que las autoridades investigan, manifestó Blackwell.
Los agentes de seguridad lo encontraron a unas pocas cuadras del departamento donde aparecieron los niños. Blackwell dijo que la relación del hombre con los menores, si es que existía, no era conocida.
"Vemos esto como un incidente aislado", expresó Blackwell.
"Los vecinos no tienen motivos para estar preocupados" por su seguridad, consideró.
"Eran niños muy agradables, cordiales", manifestó Al Johnson, vecino que llamó al 911.
"Es un golpe para todos. Esta es una comunidad muy tranquila, pacífica", sostuvo.
Johnson dijo que hay "tres o cuatro" familias hispanas cercanas en el complejo de judíos ortodoxos.
Matt Teichman, estudiante del colegio Talmudical Academy de 17 años, regresaba a su casa cuando escuchó las sirenas y vio a la policía.
"Caminamos por aquí por la noche tarde y siempre nos sentimos seguros", dijo y agregó "ahora no se qué siento. No lo puedo creer".