CIUDAD DEL VATICANO, Vaticano, jun. 1, 2004.- El Papa Juan Pablo II ha animado a todos los cristianos a ser "luces" en sus casas, en todo el mundo, en todos los ambientes y en cualquier circunstancia de la vida. El Obispo de Roma así lo expresó en su mensaje por la conclusión del mes mariano (mayo), leído ayer -pero hecho público este martes por el Vaticano- tras el Rosario que se rezó durante la procesión celebrada en los Jardines Vaticanos entre la iglesia de San Esteban de los Abisinios y la reproducción de la gruta de Lourdes existente en ese recinto de la Santa Sede.
"Las antorchas que han portado en las manos durante la procesión significan la esperanza que Cristo, muerto y resucitado, ha donado a la humanidad. Sean siempre portadores de esta luz, sean siempre luz en sus casas, en todos los ambientes y en cualquier circunstancias de la vida", escribió el Papa.
El Pontífice les invitó a ser fieles testimonios del Evangelio y les animó a ponerse en manos de María, "perfecta discípula de su Hijo Divino".