CIUDAD DEL VATICANO, Vaticano, jun. 4, 2004.- El Papa Juan Pablo II abogó este viernes ante el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, para que la situación en Irak y en Oriente Medio sea normalizada "lo más pronto posible" con la "activa participación" de la comunidad internacional y especialmente de la ONU. Juan Pablo II también afirmó que el terrorismo ha sacudido las relaciones entre los estados y ha creado dificultades en las conciencias civiles y religiosas.
Reiteró que el 11 de septiembre de 2001 fue un día negro para la historia de la humanidad y subrayó que recientemente se ha registrado otro "deplorable evento" del mismo carácter, en clara referencia a los atentados de Madrid del 11 de marzo pasado.
Juan Pablo II también abogó por una mayor cooperación entre Estados Unidos y Europa para resolver los grandes problemas que afectan a la humanidad.
Por su parte, Bush entregó al Pontífice la Medalla de la Libertad del Congreso de los Estados Unidos, un de las más altas condecoraciones de ese país, por su defensa de la paz, de los débiles y de la dignidad de la persona en todo el mundo.
La entrega la hizo durante la audiencia que hoy le concedió el Papa en el Vaticano.
Juan Pablo II la aceptó y reafirmó su deseo de que "paz, libertad y un mundo más humano, como simboliza la medalla, inspire a todos los hombres y mujeres de buena voluntad en todas las épocas y en todos los lugares".
Bush dijo que Juan Pablo II es muy respetado y amado en Estados Unidos y que simboliza la libertad.
"Usted es un gran símbolo de libertad y la mejor forma de expresarle la gratitud de mi país es concederla la medalla de la Libertad del Congreso de los Estados Unidos. Usted es un devoto siervo de Dios, luchador de la causa de los pobres, de los débiles y de los que tienen hambre", afirmó Bush cuando le entregó la medalla.
El mandatario de Estados Unidos agregó que Juan Pablo II ha defendido la dignidad de la vida humana, es un luchador contra la injusticia y la opresión, contra el comunismo y la tiranía.
"No ha tenido miedo. Estamos orgulloso de este hijo de Polonia", agregó Bush.
Juan Pablo II regaló a Bush las medallas de su pontificado. A su esposa, Laura, la donó un rosario.