BERNA, Suiza, jun. 5, 2004.- En su primer peregrinaje de los últimos nueve meses, el papa Juan Pablo II pidió el sábado a los suizos que abran sus corazones para permitirles llevar la paz de Cristo. El corto viaje será una prueba para su frágil salud.
"Querida gente de Suiza, permítanme tocar los corazones de cada uno de ustedes, entrar en sus casas y en los diferentes lugares que viven", expresó el Papa al llegar el sábado a la base área de Payerne, cerca de la capital, Berna.
En alemán, francés e italiano, el pontífice dijo que partió del Vaticano para dirigirse nuevamente a los "hombres y mujeres del tercer milenio, en especial a las nuevas generaciones.
"A todos les quisiera volver a proponer el anuncio evangélico de Cristo Salvador, ofreciéndole a cada uno de ustedes la esperanza de su paz. Dios bendiga a Suiza", expresó Juan Pablo.
Su voz era más fuerte y clara que cuando habló el viernes con el presidente estadounidense George W. Bush en el Vaticano.
La tercer visita del Papa a Suiza, uno de los centros históricos del protestantismo, generó algunas quejas en sectores del calvinismo que indicaron que aún existen tensiones entre los protestantes suizos y los católicos después de cinco siglos.
El Papa permanecerá en Suiza un día y medio y tendrá pocas actividades cerca de Berna.
La noche del sábado la pasará en un hogar de ancianos y no en la residencia del embajador del Vaticano en Suiza.
El pontífice, de 84 años, padece el mal de Parkinson y dolencias en la cadera y en sus rodillas. Ya no permanece parado frente al público durante mucho tiempo y celebra misa sentado en una silla especial. Además, sus textos son cortos porque tiene dificultad para hablar.
La visita del Papa a Suiza constituye su primer viaje al extranjero desde que en septiembre permaneció cuatro días en Eslovaquia. El programa de actividades ha sido reducido si se lo compara con sus 102 peregrinajes anteriores desde que ascendió al trono de Pedro en 1978.
Pero aún así, el viaje a Berna incluye un acto en el que espera congregar 10 mil jóvenes suizos en un estadio de hockey el sábado por la noche. El Papa también se reunirá con obispos suizos y con 200 ex miembros de la Guardia Suiza, una unidad de protección papal creada en 1506.
El domingo ofrecerá una misa al aire libre para unas 60 mil personas en las afueras de la ciudad antes de regresar por la noche a Roma.