BERNA, Suiza, jun. 6, 2004.- El Papa Juan Pablo II exhortó a preservar la unidad, así como evitar la tortura y la violencia contra los hombres, durante la misa al aire libre en la ciudad de Berna, Suiza, ante más de 70 mil fieles. "En todo ser humano se refleja la imagen de Dios, el amor a Dios la verdadera fuente de la grandeza del hombre", reiteró el Papa en el marco de su tercera visita a Suiza y su viaje 103 al extranjero desde el inicio su pontificado hace más de 25 años.
En su homilía, dedicada al respeto entre los seres humanos, dijo que la unidad a través del testimonio de la fe debe preservar entre los hombres, como una fuente de su grandeza, la raíz de su "indestructible dignidad".
En todos y cada uno de los seres humanos se refleja la imagen de Dios, la cual no puede ni debe ser negada o violada por nadie, añadió el jefe de la Iglesia Católica según reportes de prensa captados en esta capital.
En la homilía realizada en la pradera de Allmend de Berna estuvieron presentes más de un centenar de sacerdotes, que impartieron la comunión a miles de adultos, niños y jóvenes católicos que asistieron a la ceremonia.
Al acto, custodiado por miles de soldados de la Guardia Suiza, estuvieron presentes además el presidente suizo Joseph Deiss, y la ministra de Relaciones Exteriores, Micheline Calmy-Rey.
Juan Pablo II exhortó a las generaciones jóvenes a dar testimonio de su fe "no sólo con la palabra, sino con sus actos", al tiempo de subrayar que les acompaña en la proclamación del Evangelio.
Al igual que en su mensaje del sábado, el Sumo Pontífice insistió en la necesidad de poner en práctica el lema del primer Encuentro de los jóvenes católicos suizos: "Levántate" para superar los retos y contribuir a la creación de "un mundo mejor".
"La Iglesia Católica avanza en la vía de la comunión con los creyentes", dijo tras la decisión de la Federación de Iglesias Protestantes, que se negó a participar en el acto por considerar que quienes no son católicos quedarían privados de la comunión.
"Gracias Suiza" fue la frase del Papa Juan Pablo II al termino de la misa de este domingo.
Como en cada una de sus visitas al extranjero realizó un recorrido desde la residencia de ancianos Viktoriaheim, donde se alojó hasta la pradera Allmend y fue ovacionado por miles de fieles.
Juan Pablo II se reunió con miembros de la Conferencia Episcopal de Suiza y con ex integrantes de la Guardia Suiza del Vaticano, con lo que concluyó su visita de dos días a Berna.
EXPRESA PAPA GRATITUD A GUARDIA SUIZA
Juan Pablo II señaló también que tiene una "especial deuda de agradecimiento" con Suiza porque de este país provienen los jóvenes que desde hace cinco siglos cuidan de la seguridad de los papas y tutelan el orden y la seguridad en El Vaticano.
Se refería a la Guardia Suiza Pontificia y las palabras las pronunció durante la reunión que hoy mantuvo con los 300 miembros de la Asociación de ex Guardias Suizos, a los que recibió en una explanada cercana a la residencia para ancianos "Viktoriaheim", donde se ha alojado durante su estancia en Berna y con la que terminó su visita de dos días a Suiza.
Rodeado de sus ex guardias y familiares y escoltado por cuatro Guardias Suizos en servicio, vestidos con el uniforme de gala que supuestamente diseñó Miguel Angel, el anciano Papa les agradeció los servicios que le han prestado en sus 25 años y medio de pontificado.
Echando mano al proverbio de que la bondad del árbol se reconoce por sus frutos, Juan Pablo II dijo que los jóvenes helvéticos que acuden a El Vaticano para prestarle servicio "son muchachos que hacen honor a sus familias y a las parroquias suizas de las que provienen".
Juan Pablo II