QUITO, Ecuador, jun. 7, 2004.- La XXXIV Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) eligió este lunes al costarricense Miguel Ángel Rodríguez como nuevo secretario general y centró los debates de su primera sesión plenaria en el combate a la corrupción, una lacra que impide el desarrollo en el continente. Rodríguez, en las que fueron sus primeras declaraciones como secretario general electo, destacó que el apoyo que la OEA brinda a Venezuela "debe continuar", y se mostró optimista respecto a la solución del contencioso marítimo entre Bolivia y Chile.
El nuevo secretario general, que tomará posesión efectiva del cargo el 15 de septiembre, fue elegido este lunes por aclamación en sustitución de César Gaviria, quien permaneció en el puesto durante 10 años.
La elección de Rodríguez, de 64 años, fue ampliamente elogiada por los cancilleres del hemisferio, que se deshicieron en halagos hacia el nuevo secretario general.
Inmediatamente después de su elección, el secretario general electo se refirió en una conferencia de prensa a algunos de los temas candentes de la OEA, como el histórico diferendo entre Bolivia y Chile por la mediterraneidad del país andino, y se mostró optimista respecto a la posibilidad de que pueda solucionarse mediante el diálogo.
La Asamblea se celebra en un céntrico hotel de Quito al que no se les ha permitido acercarse a los cerca de 200 campesinos convocados por la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (CONAIE) que querían hacer patente su protesta de que, en su opinión, el gobierno no cumple sus promesas electorales y no atiende a sus necesidades.
No obstante, la primera jornada de movilizaciones tuvo una respuesta muy parca, según el gobierno. La policía, sin embargo, indicó que dos explosivos caseros estallaron cerca de la sede del encuentro y esparcieron octavillas de un grupo opositor clandestino, aunque sin causar daños ni víctimas.
Los indígenas exigen al presidente ecuatoriano, Lucio Gutiérrez, que imprima un giro radical a las líneas políticas y económicas de gobierno, y le piden que renuncie al cargo si no es capaz de hacer esas reformas.
También critican que Gutiérrez haya centrado la Asamblea de la OEA en el tema de la lucha contra la corrupción y su incidencia en las democracias, cuando él mismo ha estado envuelto en frecuentes escándalos de presunta corrupción y nepotismo.
Mientras, la XXXIV Asamblea, en palabras de César Gaviria, se felicitó del desarrollo de los acontecimientos en Venezuela, donde el pasado jueves se anunció que en agosto próximo se llevará a cabo un referendo para decidir sobre la continuidad del presidente Hugo Chávez.
Donde no existe tanta satisfacción es respecto al asunto de Haití, una crisis sobre la que la OEA ha expresado su preocupación.
Está previsto que, a propuesta de los países del Caricom, se debata y apruebe un proyecto de resolución en el que la OEA se involucre en el proceso de normalización democrática del país.
Los representantes del Caribe anglo-parlante tienen previsto Reunirse este lunes en Quito con el secretario de Estado de Estados Unidos, Collin Powell, para avanzar en el texto de esta resolución.
El problema de Haití se encuentra actualmente en el seno del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), pero los caribeños no están muy satisfechos con ello porque, según fuentes consultadas, sienten que allí "no tienen voz".
El canciller de Brasil, Celso Amorim, dijo que lo deseable es que "ese país se integre de forma definitiva en la gran familia americana, y que sus problemas sean debatidos en los foros continentales existentes".
Además de estos temas políticos, la OEA tendrá que aprobar más de 70 resoluciones antes de dar por concluida este martes, esta Asamblea General.