MADRID, España, jun. 10, 2004.- El jefe del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, reiteró que "ni un sólo soldado" español regresará a Irak, ya que la nueva resolución sobre el país árabe no otorga a las Naciones Unidas el mando militar. En declaraciones a la cadena de radio Ser, Rodríguez Zapatero señaló que desde el 18 de abril -día en que anunció el regreso de las tropas- sabía que la nueva resolución "iría en los términos que hemos conocido".
La salida de las fuerzas españolas de Irak fue tomada en base al "convencimiento absoluto" de que la Organización de Naciones Unidas (ONU) no asumiría el mando militar en el país, que -agregó- “va a seguir donde está”, es decir, en Estados Unidos.
La única forma de que España cambie su decisión es que la ONU lidere la fuerza multinacional, apuntó el gobernante español, quien reconoció "un pequeño esfuerzo" de Estados Unidos en esta ocasión por acercarse a las posiciones de Francia y Alemania.
Al respaldar la resolución del Consejo de Seguridad, los países que rechazaron la guerra quisieron "echar una mano", en un intento por mejorar la situación en Irak, donde "todo el camino realizado hasta ahora ha dejado heridas y huellas muy serias".
“Los únicos que no han cambiado nada" –dijo- son los líderes del ahora opositor Partido Popular (PP), quienes mantienen una posición "inaudita, sin autocrítica, a pesar del fracaso vivido".
Además –apuntó- se atreven a cuestionar la decisión del gobierno socialista, que "ha cumplido fielmente" su compromiso con los electores.
Rodríguez Zapatero resaltó que el resultado electoral del 14 de marzo y el repliegue de soldados españoles han dado a España "un gran espacio de credibilidad y confianza política" en la Unión Europea, América Latina y el mundo mediterráneo árabe.