BUENOS AIRES, Argentina, jun. 10, 2004.- Un grupo de desempleados tomaron durante una hora la sede corporativa en la capital argentina de la petrolera Repsol YPF, en reclamo de la entrega de garrafas de gas para comedores comunitarios. El grupo hispano-argentino informó en un comunicado que un empleado de la compañía fue agredido físicamente por los manifestantes, por lo que debió ser llevado a la enfermería.
La compañía petrolera, la mayor de las que operan en Argentina, decidió presentar una denuncia judicial por la agresión sufrida por el empleado, "la perpetración por la fuerza del domicilio de la compañía y la retención indebida del personal de la empresa".
Los hechos se produjeron esta mañana, cuando integrantes del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD) irrumpieron en el edificio de Repsol YPF para reclamar la entrega de garrafas de gas para los comedores comunitarios que gestiona la agrupación.
El líder del MIJD, Raúl Castells, dijo a la prensa que la compañía no cumplió con su promesa de "entregar una garrafa mensual a cada uno de los mil 52 comedores del movimiento".
Según la versión de la compañía, está previsto que las garrafas sean entregadas la semana próxima, como parte su "política de colaboración a comedores comunitarios que viene ejerciendo desde hace más de un año".
Los dirigentes de los desocupados, que fueron recibidos por autoridades de la petrolera, decidieron cortar repentinamente el diálogo, "amenazaron con destruir las persianas del edificio y procedieron a exhortar al resto de los manifestantes a ingresar por la fuerza dentro de las instalaciones de la empresa", dice el comunicado de Repsol YPF.
Según la compañía, unos 150 manifestantes ocuparon "de forma violenta" el edificio y rodearon al personal que intentaba salir o entrar del lugar, "reteniéndolos contra su voluntad por más de una hora".
El MIJD forma parte del movimiento "piquetero", como se conoce en Argentina a los desempleados que bloquean calles y carreteras en demanda de empleo y subsidios estatales.
Esta no es la primera vez la sede de Repsol YPF en Buenos Aires es atacada, pues en varias marchas de protestas de desempleados y agrupaciones políticas de izquierda el edificio ha sido blanco de agresiones.