GEORGIA, Estados Unidos, jun. 10, 2004.- El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, confesó que no espera el envío de más tropas a Irak por parte de los miembros de la OTAN. "No espero que se ofrezcan más tropas de la OTAN, eso es una expectativa poco realista", reconoció Bush en una rueda de prensa en la clausura de la cumbre del G8 en Sea Island (Georgia).
Aún así, el presidente ha pedido un mayor papel de la Alianza en Irak durante la reunión de tres días del G8, integrado por Estados Unidos, Italia, Alemania, Japón, Francia, Canadá, Rusia y Reino Unido.
No obstante, Francia y Alemania ya han dicho que no apoyan que la OTAN adopte por ahora un papel militar en Irak que vaya más allá de la asistencia técnica, como la que ofrece actualmente a las tropas polacas destacadas allí.
En la rueda de prensa, Bush aclaró que la participación más amplia de la OTAN se producirá a petición de las nuevas autoridades en Bagdad.
"Si (el gobierno iraquí) pidiera, por ejemplo, ayuda en el adiestramiento de sus fuerzas armadas, una buena organización para hacerlo sería la OTAN", indicó el presidente.
Bush dedicó más de media hora a responder a las preguntas de los periodistas, algo que no suele hacer, y claramente estaba de buen humor. Cuando le preguntaron cómo las diferencias de opinión con los participantes afecta su relación personal, replicó: "Vamos a esquinas diferentes de la sala y miramos a la pared".
Sin embargo, tuvo que responder a preguntas difíciles. Bush evitó entrar en detalles sobre si su gobierno autorizó la tortura a prisioneros iraquíes para obtener información a fin de prevenir atentados terroristas.
En su lugar declaró varias veces que la orden que él emitió fue que "todo lo que hiciésemos cumpliese las leyes estadounidenses y los tratados internacionales".
Un documento del año pasado elaborado por abogados del gobierno presuntamente afirmó que el presidente, como comandante en jefe de las fuerzas armadas, no tiene que obedecer las leyes internacionales que prohíben la tortura durante períodos de guerra.
Bush inició su comparecencia ante los medios de comunicación con la lectura de una declaración en la que recalcó que "la derrota del terrorismo en todo el mundo y el éxito de la libertad en Irak son los desafíos de esta época".
El presidente estadounidense, quien se reunió durante la cumbre por primera vez con el nuevo presidente de Irak, Gazi Ayil al Yauar, afirmó que "los iraquíes se encargarán de la seguridad de su propio país y estamos aquí para ayudarles a hacerlo".
Sin embargo, no especificó cuándo ocurrirá eso dada la actual inestabilidad en esa nación mesopotámica.
Bush afirmó que no ha llegado a una "conclusión final" sobre si Sadam Husein tenía o no armas de destrucción masiva, a pesar de que este fue el argumento principal para la invasión del país.
“Sé que Sadam Husein tenía la capacidad de producir armas. Sé que es una persona peligrosa. Sé que ha usado armas contra su propio pueblo y sus vecinos", añadió.
La comparecencia de Bush se realizó en el centro de prensa de la cumbre, localizado en Savannah, a 130 kilómetros de Sea Island, un centro turístico de lujo en el que tuvieron lugar las reuniones.
Tras responder a las preguntas de la prensa, Bush voló a Washington para participar en las ceremonias en honor del fallecido ex presidente Ronald Reagan, a quien describió como "un gran hombre, un líder histórico y un tesoro nacional".
Estudia Francia posibilidad de entrenar tropas iraquíes
El presidente de Francia, Jacques Chirac, pidió tiempo para estudiar que la OTAN entrene a las fuerzas de seguridad de Irak, como han sugerido Estados Unidos y Gran Bretaña.
"No tengo una opinión específica sobre esto. Tenemos que estudiar los detalles", señaló Chirac en una conferencia de prensa al término de la cumbre del Grupo de los Ocho (G8) en Sea Island (Georgia).
No obstante, remarcó que tiene "grandes reservas" sobre la posibilidad de que la Alianza Atlántica se haga cargo de las operaciones militares en Irak, como han sugerido otros miembros del G8 durante la reunión que terminó este jueves.