NUEVA YORK, Estados Unidos, jun. 11, 2004.- El secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, condenó el intento de golpe de estado en la República Democrática del Congo y reiteró la disposición del organismo para apoyar al gobierno en todo lo necesario. En un comunicado, urgió a "todos los actores" en el país africano, a "mostrar cohesión y determinación para completar exitosamente la transición".
Un miembro del ejercito congolés intentó deponer al gobierno provisional, pero un vocero del presidente, Joseph Kabila, aseguró que fuerzas gubernamentales retomaron rápidamente el control.
Reportes de prensa fechados en Kinshasa, la capital, señalaron que persisten choques violentos en distintas partes de la ciudad.
El subsecretario de Naciones Unidas para asuntos humanitarios, Jan Egeland, exigió a los rebeldes en el norte del Congo, respaldados por insurgentes ruandeses, permitir el paso de alimentos y medicinas a 3 millones de personas aisladas en Bukavu y sus alrededores.
Indicó que sin garantías de seguridad para el personal de la ONU "no podrá haber acceso a la gente que lo necesita".
"Llama a los involucrados en recientes batallas, permitan el acceso irrestricto y seguro a personal humanitario, para que puedan entregar asistencia a toda la gente que lo necesita", dijo Egeland en un comunicado.
Por otra parte, un grupo de rebeldes tomó la ciudad de Bukavu y sacudió el frágil proceso de paz en marcha, después de cinco años de guerra civil.
Aunque fuerzas del gobierno recuperaron la zona este miércoles, aún no hay acceso para asistir a más de 3 millones de personas.
El este del país, donde se ubica Bikavu, es una región rica en minerales, y en semanas recientes ha surgido el temor de un nuevo conflicto bélico entre Congo y Ruanda.