SANTIAGO DE CHILE, Chile, jun. 11, 2004.- El presidente chileno, Ricardo Lagos, condenó este viernes el atentado que destruyó el jueves pasado una sucursal del Banco del Estado en Santiago y justificó la designación de una jueza especial para investigar el ataque bajo la Ley antiterrorista. "No hay ideas, no hay demandas por justificadas que sean, peticiones por indispensables que sean, que se puedan conseguir destruyendo la propiedad. No queremos un país donde explotan bombas", señaló el gobernante.
Agregó que con la misma fuerza que combate la delincuencia y el flagelo de la droga su gobierno "va decir no a la violencia irracional que ayer emergió a través un artefacto explosivo" y va "defender la paz y tranquilidad en Chile".
"La sociedad en su conjunto -subrayó- debe impedir que la amenaza terrorista vuelva a intimidar a los chilenos".
Lagos justificó así la designación de una jueza especial para investigar la explosión de la bomba que destruyó la sucursal del banco estatal y otros locales aledaños en el sector sur de Santiago y cuya autoría se atribuyó el grupo "Julio Guerra, Operativo Sur", un grupo hasta hora desconocido.
El grupo señaló que el ataque fue en represalia por la demora en el Parlamento de un proyecto de ley para liberar a 30 presos por delitos terroristas que llevan 10 o más años en prisión.
Siete de los presos realizan desde el pasado 12 de abril un ayuno de alimentos sólidos en demanda de su libertad.
La magistrada María Teresa Letelier fue nombrada este viernes para investigar el atentado del jueves, en virtud de la Ley Antiterrorista.
Esta ley, promulgada en 1984 por el ex dictador Augusto Pinochet (1973-1990), permite que la investigación se lleve a cabo en secreto y que los sospechosos sean detenidos por periodos prolongados sin que se eleven cargos en su contra.
También implica condenas más severas y excluye la posibilidad del beneficio de indulto a los sentenciados.
Chile es considerado uno de los países con menos violencia en América Latina, pero en las últimas semanas se han cometido una serie de ataques que han generado preocupación en la población y han alertado al gobierno.
El atentado al Banco se sumó a la destrucción el martes pasado de un restaurante de la cadena estadounidense de comida rápida McDonalds, durante una protesta de universitarios en Santiago, y al estallido un día después de dos bombas de poco poder en un condominio privado.
Estos atentados se agregaron a las detonaciones de bombas que se registraron la semana pasada durante la reunión de ministros de Comercio del Foro Económico Asia Pacífico (APEC), en el balneario de Pucón, en el sur del país.
La cadena de ataques comenzó el pasado día 3 de junio con la explosión que destruyó parte de un oleoducto en la ciudad de Talcahuano, a 531 kilómetros al sur de Santiago.