SAO PAULO, Brasil, jun. 14, 2004.- El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, defendió el fortalecimiento y la ampliación del Sistema General de Preferencias Comerciales, un mecanismo creado por la ONU hace quince años para incentivar el comercio entre los países pobres. En la apertura de la XI Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), que se extenderá hasta el próximo viernes en Sao Paulo, el gobernante brasileño dijo que los países pobres no pueden esperar a que el desarrollo les sea ofrecido como un regalo sino que tienen que cooperar entre sí para alcanzarlo.
En ese sentido, defendió la reactivación del sistema que permite a los países en desarrollo conceder beneficios comerciales a otros similares sin tener que extenderlos a las naciones ricas, y derribar las barreras comerciales entre los pobres.
"Es necesario darle nueva vida al Sistema General de Preferencias Comerciales y ampliarlo, para que a los actuales 44 países que lo integran se sumen otros 40", aseguró.
Lula dijo que los países en desarrollo pueden aprovechar la reunión de la UNCTAD para lanzar una ronda de negociaciones entre sí y establecer una "nueva geografía comercial en el mundo" basada en la cooperación Sur-Sur.
Recordó su política de alianzas estratégicas y liberación comercial con países con grado de desarrollo e intereses similares a los de Brasil, como India y Sudáfrica.
Igualmente destacó su política internacional dirigida a fortalecer la integración sudamericana y la participación del país en el llamado Grupo de los 20 (países latinoamericanos, africanos y asiáticos que defienden el fin de los subsidios a la agricultura en los países desarrollados).
"Tenemos que ser conscientes de que el desarrollo no es un regalo que podemos esperar de los países ricos y de que debemos consolidar la unión entre los países en desarrollo, con mecanismos como el Grupo de los 20", afirmó.
Dijo igualmente que, además de cooperar entre sí, los países en desarrollo tienen que luchar en los foros internacionales por un sistema internacional de comercio que elimine las disparidades y tenga en cuenta el desarrollo asimétrico de todos los países.
"Tenemos que defender un sistema internacional que tenga en cuenta el elevado número de personas en países en desarrollo que claman por una vida digna", afirmó.
En ese sentido, agregó que "la globalización sólo puede ser entendida como sinónimo de desarrollo si sus beneficios pueden ser compartidos entre todos".
En su discurso, Lula propuso la creación de un Centro Internacional de Políticas para la Financiación del Desarrollo, que se dedique a la investigación y propagación de políticas públicas innovadoras que tengan en cuenta el combate al hambre y a las desigualdades.
Por otro lado, el Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, comenzó su intervención pidiendo un minuto de silencio en memoria de su enviado especial a Irak, el brasileño Celso Vieira de Mello, muerto hace casi un año en un atentado en Bagdad.
Afirmó luego que la "nueva geografía del comercio mundial", configurada por el aumento del comercio entre los países en desarrollo, podría impulsar su progreso y el crecimiento de la economía mundial.
Según la UNCTAD, el comercio entre los países en desarrollo, que en 1990 equivalía al 24% del total mundial, subió al 32% en 2000, gracias principalmente al fuerte crecimiento económico de China, que se ha convertido en el gran mercado para el bloque Asia-Pacífico.
Annan señaló que los países ricos deberían ser más coherentes en sus propuestas de apertura comercial.
Respecto a los países en desarrollo, a quienes pidió dinamismo, dijo que si reducen un 50% los aranceles que se cobran entre sí aumentaría en más de 15 mil 500 millones de dólares el comercio intrarregional cada año, generando así más riqueza y desarrollo.
"Las políticas (comerciales) no deben dar con una mano y quitar con la otra. Las reglas deben diseñarse para liberar, no para crear nuevas dificultades", expresó.
Más contundente en sus críticas a las naciones desarrolladas fue el primer ministro de Tailandia, Thatksin Shinawatra, quien dijo que "las reglas de juego nunca han sido justas con los países del Sur".
Un sistema comercial más equilibrado también fue defendido por los presidentes de Uruguay, Paraguay y Bolivia, que intervinieron en la primera sesión de la XI UNCTAD.
"Estamos con una mano adelante y otra atrás", dijo el uruguayo Jorge Batlle, para explicar que las diferencias entre ricos y pobres.
Su homólogo boliviano, Carlos Mesa, llamó la atención sobre las diferencias económicas existentes entre los propios países en desarrollo, y dijo que la "necesaria" relación Sur-Sur debe superar las asimetrías existentes para que haya verdadera integración.
El presidente paraguayo, Nicanor Duarte, pidió más voz para los países en desarrollo en los organismos internacionales y una integración más efectiva entre ellos.