WASHINGTON, Estados Unidos, jun. 16, 2004.- Un grupo de 26 ex diplomáticos y comandantes militares en retiro dijeron que el presidente George W. Bush no debería ser reelegido en noviembre por haber perjudicado los intereses de la seguridad nacional y la posición de Estados Unidos dentro de la comunidad internacional. "Actualmente vemos el desmoronamiento de esa estructura bajo un gobierno cegado por la ideología y una fría indiferencia al mundo que lo rodea", destacó Phyllis Oakley, ex secretaria de Estado adjunta para el servicio de inteligencia y la investigación.
"Nunca antes tantos de nosotros habíamos sentido la necesidad de un cambio drástico en el rumbo de nuestra política exterior".
El general en retiro Merrill A. "Tony" McPeak, ex jefe de estado mayor de la fuerza aérea, dijo que el gobierno de Bush anticipaba una alegre bienvenida después de la victoria militar en Irak, pero "no estábamos preparados en absoluto para la ocupación después del combate. Por eso los sucesos que se desarrollan ante nosotros son el desastre total".
Charles Freeman, ex embajador en Arabia Saudita durante la guerra del golfo en 1991, dijo que el manejo de las relaciones del gobierno con el mundo islámico en general fue particularmente dañino para los intereses de Estados Unidos a largo plazo.
El grupo, que se llama Diplomáticos y Comandantes Militares por el Cambio, no le dio su respaldo explícito al demócrata John Kerry en su candidatura a la presidencia en su declaración. Pero uno de su integrantes dijo el domingo que eso "está más o menos implícito".
El grupo está integrado por 20 embajadores designados por presidentes de ambos partidos, otros ex funcionarios del Departamento de Estado y líderes militares, con trayectorias de tres décadas.
Entre los miembros más destacados figuran el general de la marina en retiro, Joseph P. Hoar, que comandó las fuerzas estadounidenses en Medio Oriente durante el gobierno de Bush padre; el almirante retirado William J. Crowe Jr., embajador en Gran Bretaña durante el gobierno del presidente Bill Clinton y jefe del estado mayor conjunto durante el gobierno del presidente Ronald Reagan, y el almirante retirado Stansfield Turner, ex jefe de la CIA.
Asimismo figuran Jack F. Matlock, que fue designado por Reagan como embajador en la Unión Soviética y retuvo el cargo durante el gobierno del primer presidente Bush, y William C. Harrop, embajador en Israel del primer presidente Bush y en otros cuatro naciones africanas.
Por lo general, los ex diplomáticos y comandantes militares evitan hacer declaraciones políticas, especialmente durante un año de elecciones.
Pero en el último mes, 53 ex diplomáticos han acusado al gobierno de Bush de socavar la credibilidad de Estados Unidos en el Medio Oriente por haber dado un enérgico respaldo al primer ministro israelí Ariel Sharon.