BOGOTÁ, Colombia, jun. 17, 2004.- La guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) reconoció este jueves su responsabilidad en el asesinato de 34 campesinos recolectores de coca en la región colombiana del río Catatumbo, en el nordeste del país, y acusó a las víctimas de ser paramilitares de derecha. En un artículo publicado en Internet, las FARC indicaron que la matanza ocurrió "en una incursión armada en La Gabarra, en desarrollo del combate sin cuartel que la organización guerrillera adelanta contra las fuerzas militares-autodefensas del régimen colombiano".
En el comunicado, firmado por el vocero insurgente Dominico Nadal, la principal guerrilla activa del país señaló que en la región del departamento de Norte de Santander, donde sucedió la masacre, se han presentado numerosos "escándalos por paramilitarismo".
"El alcalde de Cúcuta (capital departamental), Ramiro Suárez Corzo, es acusado de tener (o de haber tenido) estrechas relaciones con el 'Gato', uno de los jefes de los paramilitares del Bloque Fronteras", mencionó el reporte rebelde.
La muerte de los 34 labriegos ocurrió el pasado martes, cuando un grupo de hombres armados, que las autoridades identificaron como presuntos miembros del frente 33 de las FARC, ingresó al lugar donde trabajaban y los ultimó.
Según relatos de uno de los cinco sobrevivientes, los guerrilleros amarraron a los campesinos y los obligaron a acostarse boca abajo antes de acribillarlos con tiros de fusil.
Las FARC, con más de 15 mil hombres en sus filas, calificó la condena que hizo el gobierno del presidente Alvaro Uribe Vélez a la matanza como "lágrimas de cocodrilo".