WASHINGTON, Estados Unidos, jun. 17, 2004.- El secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, admitió este jueves que ordenó mantener en secreto la detención de un prisionero en Irak, pese a que esa situación viola las Convenciones de Ginebra, y afirmó que fue tratado "humanamente". Rumsfeld admitió, en una conferencia de prensa en el Pentágono, que puede haber otros "detenidos fantasma", algo que está siendo investigado por las autoridades militares, pero trató de separar esa cuestión de la del prisionero.
Explicó que el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), George Tenet, le pidió en una carta que los militares se hicieran cargo del prisionero, un presunto dirigente de la organización terrorista Ansar al Islam, pero sin asignarle un número de identificación y sin comunicárselo a la Cruz Roja.
El prisionero fue capturado en octubre en Irak y entregado por la CIA a los militares en noviembre, que lo han mantenido más de siete meses en secreto.
"Se nos pidió que no los registráramos y lo hicimos", señaló el jefe del Pentágono, quien recordó que "en estos momentos estamos en el proceso de registrarlo" ante el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).
Rumsfeld se limitó a explicar que "se tomó la decisión de que sería adecuado no hacerlo (registrarlo y comunicarlo a la Cruz Roja) durante un tiempo".