BAGDAD, Irak, jun. 18, 2004.- Insurgentes iraquíes se enfrentaron este viernes, por segundo día consecutivo, con soldados de la ocupación cerca de Bagdad, mientras cuadrillas de trabajadores intentaban reparar un oleoducto que fue atacado, para que el país pueda reanudar sus exportaciones de crudo este fin de semana. Una patrulla de la Infantería estadounidense fue atacada cerca de las 7:45 de la mañana en la población de Buhriz, cerca de Bakuba, a unos 50 kilómetros al noreste de Bagdad.
Los soldados respondieron los disparos, matando a dos insurgentes, dijo el portavoz de la Infantería mayor Neal O'Brien. No se registraron víctimas entre los estadounidenses.
Cuatro policías iraquíes resultaron heridos en la ciudad de Nasiriya, en el sur del país, cuando explotó una bomba que intentaban desactivar, dijeron testigos.
Un funcionario italiano confirmó la explosión y los heridos, pero no aportó otros detalles.
En el sur de Irak, algunas cuadrillas buscaban terminar las reparaciones a uno de los principales oleoductos exportadores que fue dañado por insurgentes esta semana.
Si la presión se mantiene, el petróleo puede ser bombeado a una terminal exportadora del Golfo Pérsico.
Los ataques contra el oleoducto forzaron a Irak -que tiene las segundas reservas petrolíferas más importantes del mundo- a suspender las exportaciones en la región del golfo.
Los atentados contra el oleoducto parecen parte de una campaña impulsada por los insurgentes para socavar el apoyo de la población al gobierno interino iraquí, que asumirá en el poder el próximo 30 de junio.
En el peor ataque de meses, un conductor suicida estrelló el jueves su vehículo contra una multitud de personas que buscaban empleos en un centro de reclutamiento militar, matando a por lo menos 35 iraquíes e hiriendo a otros 45.
Otro coche-bomba mató el jueves a seis combatientes de la defensa civil iraquí y lesionó a otros cuatro en Balad, al norte de Bagdad.
Los ataques han alarmado al público iraquí y han alertado a los funcionarios del nuevo gobierno a manifestar su decisión de frenar la violencia, por la que responsabilizan a terroristas extranjeros.