WASHINGTON, Estados Unidos, jun. 18, 2004.- El presidente George W. Bush condenó la decapitación del rehén estadounidense Paul Johnson en Arabia Saudita por milicianos islámicos y dijo que "Estados Unidos no será intimidado por estos forajidos extremistas". El vicepresidente Dick Cheney también condenó a los asesinos. "No tienen vergenza, ni pizca de decencia, no tienen piedad. Estados Unidos cazará a los asesinos, uno por uno, y los eliminará".
Bush se enteró de la muerte de Johnson después de pronunciar un discurso en una base militar.
"La muerte de Paul revela la naturaleza maligna del enemigo que enfrentamos", dijo Bush poco antes de abordar el avión presidencial. ""Es gente bárbara. Este asesinato no tiene justificación alguna. Lo mataron a sangre fría".
"Y esto debe recordarnos que debemos perseguir a esta gente y llevarla ante la justicia antes de que hagan daño a otros estadounidenses", dijo el presidente. "Lo ven, están tratando de intimidar a Estados Unidos. Tratan de hacer flaquear nuestra voluntad. Tratan de lograr que nos retiremos del mundo, Estados Unidos no se retira. Estados Unidos no se deja intimidar por esta clase de forajidos extremistas. Dios bendiga a Paul Johnson".
Por su parte, Adel al-Jubeir, asesor en relaciones exteriores de la corona saudí, dijo a la prensa en Washington que su país cazará a los responsables de la muerte de Johnson y que las fuerzas de seguridad se tiroteaban con milicianos de al-Qaeda en Riad.
Al-Jubeir dijo que aún no se sabía si esos milicianos tenían algo que ver con la muerte de Johnson.
"Una vez que termine, tendremos un panorama más claro", aseguró.
Al-Jubeir dijo su país "no dejará piedra sobre piedra al enfrentar este mal y destruirlo".