GUATEMALA, Guatemala, jun. 21, 2004.-Las pandillas de jóvenes delincuentes, conocidas como maras, están incursionando en los secuestros, para obtener recursos y extender su presencia en México. Uno de los miembros de estas pandillas cuenta como obtienen recursos y para que los usan.
“Si ahora si", usamos "el tráfico, robo hasta secuestro. Para comprar armas” dijo Josué, miembro de la mara 18 en Guatemala.
Operan bajo la impunidad de la frontera que divide México y Guatemala, en esta región los secuestrados mexicanos son escondidos en territorio guatemalteco.
“Se están convirtiendo en grupos clandestinos, entonces ojo con eso, lo único que ellos tienen a su alcance son los grupos de poder paralelos, el narcotráfico y el crimen organizado” comentó Emilio Goubuod, coordinador de Asociación de la Prevención del Delito en Guatemala.
Sin estadísticas que revelen la magnitud del problema, se sabe que en el noventa por ciento de los secuestros que se registran en la frontera sur participan las maras.
“Cualquier pandillero viene y te porta una mini uzi hasta una K47” señaló Josué, quien agregó que las armas las compran en el mercado negro.
La frontera sur es una de las regiones que mayor crecimiento del crimen organizado. Ha registrado en los últimos meses, con la participación de las maras, que controlan esta zona.