NUEVA YORK, Estados Unidos, jun. 22, 2004.- La "clintonmanía" vuelve a estar de moda en Estados Unidos y subirá de temperatura a partir de hoy, al iniciar el ex presidente Bill Clinton el rito de la firma de su libro de memorias "Mi vida" en una librería neoyorquina. Entre aplausos y gritos entusiastas de numerosas jóvenes que le esperaban, Clinton bajó del vehículo que lo acercó al local, en la Quinta Avenida, donde se disponía a firmar ejemplares de su libro.
Nada más descender del automóvil, el ex presidente se estiró la chaqueta, compuso su figura y con su media sonrisa típica musitó "Gracias, gracias" a los admiradores congregados frente a la tienda.
Varios miles de personas -algunas desde la madrugada- aguantaron con paciencia y emoción la llegada de Clinton, al soportar en ocasiones una fina pero intensa lluvia.
"He venido a las 5:30 de la mañana y vale la pena", comentó un joven, que no quiso facilitar su nombre, quien afirmó que aunque le gusta el actual gobernante, George W. Bush, Clinton "ha sido un gran presidente y el país necesita ahora mismo un líder como él".
"Fue el primer presidente al que he podido votar. Hizo un excelente trabajo y nos beneficiamos de eso. Le echamos de menos", agregó Katie Dufoe, que también esperaba estrechar la mano de Clinton y llevarse el libro autografiado.
Con la salida al mercado de la esperada autobiografía se ha puesto de manifiesto una vez más que el ex presidente es una de las personas con más carisma de este país, que despierta por igual fervores apasionados y enconados odios.
Dos aspectos que resultan ideales para la maquinaria publicitaria organizada para lograr el objetivo prioritario de este tipo de acciones comerciales: vender el mayor número libros posible.
La editorial Alfred A. Knopf ha preparado una tirada inicial de 1.5 millones de ejemplares y tendrá que poner en marcha la imprenta de nuevo ya que, antes de ponerse el libro a la venta, tenía peticiones para otro medio millón de copias.
Algunos libreros han señalado en la prensa estadounidense que la furiosa demanda de la obra de Clinton sólo es comparable con la salida al mercado de los libros de Harry Potter o los estrenos de "El señor de los anillos" o de "La Guerra de las Galaxias".
Las críticas sobre "Mi vida" no han sido de momento muy positivas y algunas han resaltado que aporta poco a lo ya conocido en lo relativo a las infidelidades y problemas conyugales.
Bob Minzesheimer, crítico literario de "USA Today", dijo en una nota publicada hoy que la obra "es más probable que atraiga a lectores que quieren festejar a un presidente que ascendió desde orígenes modestos, sobrevivió a un padre abusivo y alcohólico, y desarrolló una insaciable curiosidad intelectual".
Añadió que no es "un gran libro y ni siquiera un buen libro" pero, como su autor, "tiene momentos y destellos de perspicacia".
CARISMA
El carisma de Clinton quedó también patente el lunes por la noche en la fiesta que se organizó en el Museo Metropolitano de Arte y a la que acudieron un millar de invitados de la política, el periodismo y el mundo del espectáculo.
Clinton entró al museo de la mano de Hillary, actual senadora por Nueva York, y de la hija de ambos, Chelsea, y comentó que esperaba contribuir con las ventas a que el editor recuperase los 12 millones que le adelantó.
La aparición del libro en plena campaña electoral en Estados Unidos ha servido ya para que sectores conservadores arrojen sus dardos contra los demócratas y achaquen a Clinton y a su equipo muchos de los problemas que afronta hoy el país.
Por la parte demócrata, se confía en que el aura que rodea al ex presidente aporte más energía y atención hacia las propuestas de este partido y hacia su virtual candidato presidencial, John Kerry.
Lo que sí parecen tener todos claro, y así lo han subrayado diversos medios estadounidenses, es que después de la "semana Reagan", centrada en el fallecimiento de otro popular presidente, llega el "verano Clinton".