BAGDAD, Irak, jun. 23, 2004.- La ocupación de Irak conlleva arduas labores y prolongadas jornadas de trabajo, pero en ocasiones también involucra jugar al "Risk", un juego de mesa cuyo objetivo es la conquista del mundo, mientras se fuman cigarrillos y se toman unas cuantas cervezas. En una ciudad donde pocas personas toman bebidas alcohólicas, la zona verde de Bagdad, un centro fortificado que alberga a la Autoridad Provisional de la Coalición (APC), cuenta con unos cuantos bares, incluyendo una discoteca que abre los jueves, un bar de deportes y una taberna de estilo inglés.
Únicamente los empleados de la ocupación pueden entrar. Hace unos meses, soldados estadounidenses expulsaron a un reportero que estaba en el bar deportivo, a petición de los empleados de la APC que bebían adentro.
La taberna más lujosa es la conocida como el "bar OGA". La sigla OGA quiere decir en inglés "La Otra Agencia del Gobierno", una discreta división de la agencia de inteligencia.
El bar tiene un salón de baile y una bola de cristal con múltiples facetas, para discoteca, además de un salón de juegos. Los que no trabajan para la APC sólo pueden entrar por invitación.
Algunos empleados se quejan que la CIA prefiere que los invitados sean mujeres.
Un estadounidense indica que los británicos tienen un gusto especial por la bebida. Una broma que recorre la zona verde es que los funcionarios británicos que supervisan la construcción de la nueva embajada de ese país le dan alta prioridad al "pub" de la sede diplomática.
Uno de los lugares más interesantes del lugar es el Café de la Zona Verde, una tienda de campaña situada en el garaje de lo que otrora fue una estación de servicio. El café permite que convivan diferentes personalidades, entre ellos miembros de la ocupación y reporteros.
En una noche típica, se puede ver a soldados fumando cigarrillos y a guardias de seguridad contratados por empresas privadas beber copiosamente cerveza, con sus ametralladoras reposando junto a ellos. En otra lugar del café, empleados de la APC, con sus botas militares y camisetas, juegan Risk.
En una de esas jornadas nocturnas, Mounzer Fatfat, importante asesor para la juventud y los deportes, presidió la mesa de un banquete, vistiendo una camiseta blanca y una corbata. De repente, comenzó a tocar con destreza un tambor árabe. Varias personas bailaron a su ritmo, mientras que otros aplaudían para darle más ritmo a la melodía.
En un pequeño cuarto situado en la parte trasera del bar está la tienda de licores con botellas de whisky, vodka y vino, que se venden al doble de lo que cuestan fuera de la zona amurallada. Este punto es uno de los obligatorios antes de ir a las fiestas que se suelen organizar en las caravanas donde habitan muchos de los empleados de la APC.
Otros empleados prefieren las grandes parrilladas que ofrecen compañías de seguridad como Kroll y Olive. La escasez de mujeres en la zona verde implica que son pocas las posibilidades que éstas inviten a hombres.
Estos hombres pueden tener mala suerte pero no tanta como los miles de soldados estadounidenses que presencian la juerga, pero sin poder participar en ella. La regla número uno del Pentágono prohíbe a los soldados tomar, aunque estos dicen que es fácil obtener licor, sobre todo en la zona verde.
Además de los bares, la zona amurallada tiene una pizzería y varios restaurantes chinos. También hay una piscina, un casino y varios gimnasios. Estos últimos son muy populares, ya que muchos de los que llegaron con sobrepeso lo han ido perdiendo.
Una calle ha sido convertida en un centro mercantil, donde los iraquíes venden DVDs de contrabando, alfombras y una que otra baratija. En una reciente visita, un niño en una motocicleta se paró y preguntó: "Hey, ¨porno?"
"No se si nos están corrompiendo o si nosotros los estamos corrompiendo", bromeó un oficial de la APC.
El 30 de junio, con la llegada del nuevo gobierno, compuesto enteramente por iraquíes, es probable que la zona verde, que también los albergará, registre varios cambios.