BOGOTÁ, Colombia, jun. 24, 2004.- Respetar el cese al fuego y cesar las hostilidades para que haya "menos atrocidades...menos masacres" plantearon las Naciones Unidas a los grupos paramilitares que en una semana deben comenzar negociaciones de paz con el gobierno del presidente Álvaro Uribe. "No se ha honrado plenamente este cese de hostilidades asumido por parte de los grupos que están en negociaciones con el Gobierno", dijo el miércoles en la noche el Director de la Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michael Frhling.
Agregó que las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC)--la confederación de grupos paramilitares-- están violando los derechos humanos desde el año pasado cuando se realizó fase exploratoria del proceso que ha culminado con la creación de una zona en el norte del país, en donde están concentrados los jefes paramilitares para iniciar la negociación el primero de julio.
Frhling afirmó en conferencia de prensa en Cali, la principal ciudad del occidente del país, que el propio presidente Uribe ha dicho "con mucha claridad que los grupos (paramilitares) tienen que respetar el cese de hostilidades" para que el proceso de paz sea viable y tenga éxito.
El Comisionado señaló que si las AUC cumplen su promesa de cese de hostilidades "significaría también que haya menos abusos, menos atrocidades, menos homicidios, menos masacres, menos desapariciones forzadas y eso es algo que es muy necesario tomando en cuenta el cuadro complejo que vive Colombia".
Advirtió además que un eventual acuerdo de paz debe incluir castigos para los jefes paramilitares autores de delitos atroces y la reparación a quienes han sufrido las consecuencias de sus delitos.
La ONU no está participando en este proceso, pero la Organización de Estados Americanos (OEA) ha asumido la tarea de verificación y acompañamiento de las negociaciones que deben conducir a la desmovilización de millares de paramilitares que desde hace mas de 20 años combaten a la guerrilla y tienen el control de grandes zonas del país, especialmente dedicadas a los cultivos de hoja de coca y amapola.
Frhling reiteró que la ONU sigue su tarea de buscar aproximaciones entre el gobierno del presidente Uribe y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la mayor y más antigua guerrilla del país, para la reapertura de las negociaciones de paz que se interrumpieron el 20 de febrero de 2002.
Esta tarea está a cargo de James LeMoyne, delegado especial del Secretario General de la ONU, quien no ha tenido éxito en la tarea de buscar aproximaciones entre las partes.