BAGDAD, Irak, jun. 25, 2004.- El ejército de Estados Unidos lanzó este viernes su tercer ataque aéreo en una semana en Faluja, destruyendo un presunto refugio de la red terrorista de Abu Musab al-Zarqawi. El terrorista jordano se atribuyó la responsabilidad por una serie de ataques coordinados en otras ciudades iraquíes que dejaron más de 100 muertos el jueves, menos de una semana antes de que el nuevo gobierno iraquí asuma el poder. Los insurgentes hicieron estallar automóviles cargados de explosivos y capturaron jefaturas policiales.
"En todo lugar donde encontremos elementos de la red de Zarqawi, los atacaremos", dijo un comunicado militar estadounidense tras el bombardeo aéreo.
Funcionarios estadounidenses calcularon que entre 20 y 25 personas murieron en el ataque. La emisora de televisión árabe Al-Yazira, en un informe desde Faluja, dijo que cuatro misiles estadounidenses se estrellaron contra una vivienda vacía en la parte oriental de la ciudad, hiriendo a cuatro residentes de una vivienda cercana.
En Bagdad, el nuevo liderazgo del país prometió enérgicas medidas contra los insurgentes, y consideró que la mayor parte del asedio estaba dirigido por extranjeros, aunque no aportó pruebas. "Nuestra cultura, nuestras costumbres han sido destruidas", expresó el ministro interino de defensa, Hazem Shaalan. "Ha llegado el momento de una confrontación".
Tanques estadounidenses y vehículos armados maniobraron en una carretera cercana a los límites de Faluja, disparando en todas las direcciones. Hombres armados de un suburbio oriental respondieron con disparos, dijeron testigos.
Horas después explotó una bomba colocada en una calle de un vecindario residencial de Bagdad, matando a un policía iraquí y lesionando a otro, según la policía.
ESCALADA DE VIOLENCIA
Los ataques contra las fuerzas de seguridad fueron similares a los del jueves, cuando grupos de insurgentes hicieron explotar vehículos y tomaron comisarías policiales.
Las fuerzas norteamericanas e iraquíes retomaron el control en los enfrentamientos, pero la violencia mató a 100 personas, la mayoría de ellas civiles iraquíes. Entre los muertos había tres soldados estadounidenses.
Al menos 320 personas resultaron lesionadas, entre ellas 12 norteamericanos.
Mientras la situación empeoraba, el vicepresidente interino de Irak advirtió que el drástico deterioro de la seguridad del país podría llevar a la implementación de medidas de emergencia o la ley marcial.
"Anunciar leyes de emergencia o la ley marcial depende de la naturaleza de la situación. En situaciones normales, no existe necesidad para ese paso", expresó Ibrahim al-Jaafari, chiíta y miembro del Partido Islámico Dawa.
"Pero en casos donde hay exceso de desafíos, las leyes de emergencia tienen su lugar", indicó. Agregó que cualquier tipo de ley semejante debía implementarse dentro de "un marco democrático que respete los derechos de los iraquíes".
Los residentes de Mosul dijeron que la ciudad del norte del país estaba tensa este viernes, con un marcado incremento de policías en las calles.
Pocas personas salieron a los mercados por temor a más ataques.
Por otra parte, explotaron tres morteros cerca de un oleoducto dañado la semana pasada con un sabotaje, dijo el capitán policial Mushtaq Talib. La última explosión no provocó daños, señaló.