PUERTO PRÍNCIPE, Haití, jun. 25, 2004.- La misión de la fuerza multinacional desplegada en Haití a fines de febrero pasado tras la salida del país del ex presidente Jean-Bertrand Aristide, finalizó este viernes su trabajo con una ceremonia de traspaso de autoridad. La ceremonia de transferencia a la Misión para la Estabilización de Haití de la ONU (MINUSTAH) fue presidida por el general de brigada de Estados Unidos, Ronald S. Coleman, y representantes del nuevo contingente, compuesto por soldados de 23 países, entre ellos Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Perú.
El primer ministro de Haití, Gérard Latortue, dijo que espera el apoyo de la MINUSTAH para cumplir con las metas de su Gobierno: "la lucha en contra de la impunidad, la promoción y la defensa de los derechos humanos, la instauración de un estado de derecho", entre otras.
Latortue destacó las dificultades estructurales y coyunturales de la Policía Nacional, a la que le faltan recursos y efectivos para enfrentarse a los delincuentes.
Sin embargo, declaró que se equivocan quienes confunden el deseo del Gobierno de hacer respetar la ley y las posibles debilidades en cuanto a sus responsabilidades.
Advirtió de que hará lo necesario para hacer respetar la ley en el país.
Por su parte, el general Coleman expresó su agradecimiento por la calurosa acogida de los haitianos a la fuerza multinacional y agradeció también a Francia, Canadá y Chile, que aceptaron cooperar bajo su mando para mantener el orden en Haití.
Dijo que la fuerza multinacional cumplió con su misión cuando "hizo regresar la seguridad, ha calmado los miedos de los ciudadanos y permitió crear las condiciones de llegada de la MINUSTAH".
La fuerza multinacional llegó a Haití tras las primeras horas de la salida de Aristide del poder el 29 de febrero pasado, y tenía carácter provisional hasta que la ONU enviara una misión bajo su bandera.
La MINUSTAH, dirigida por el general brasileño Augusto Heleno Ribeiro Pereira, contará con una fuerza de 6,700 militares y 1,622 policías.
Este viernes los militares canadienses y chilenos de la fuerza multinacional que se incorporaron a la MINUSTAH cambiaron su casco nacional por la boina azul de la ONU.